viernes

¿Quién dijo asesinos?


 

Se conocieron  en  uno de los tantos lugares de citas que pululan por Internet, dudaban en verse, el miedo al desengaño, a no ser lo que esperaba el uno del otro los hacía prolongar el encuentro.

Él se llamaba Pedro, trabajaba como reportero en un diario y ella, Nene, empleada en una veterinaria.

A medida que chateaban, fueron surgiendo  dudas, él temía que fuera una   asesina en potencia, esas que él descubría a diario en las noticias policiales del periódico en que trabajaba. Ella reía ante sus temores y le decía: yo también leo muchas novelas de terror y sin embargo te imagino una buena persona, solo temo no ser tan bonita, como para despertar tu corazón.

Entre dudas e indecisiones pasaron tres meses. Concretaron al fin encontrarse el último viernes de marzo, en la  plaza San Martín, poblada de niños y cubierta de hojas otoñales. Se citaron a las cinco de la tarde y en el tercer banco de la izquierda. Ella llevaría un vestido rojo, y él, campera a cuadros y jean azul.

Él llegó temprano y se sentó a leer el diario, desde allí observaría la llegada de Nene. Sonrió al verla, era tal cual la había imaginado, treintañera, elegante y bonita, no se acercó, espero, a ver qué sucedía, notó, que al transcurrir el tiempo se iba poniendo nerviosa. Se sentaba en el banco, se levantaba, caminaba, era una pila de nervios moviéndose inquieta. No lograba disimular un temblor histérico, que Pedro notó con solo mirarla.

Ella creyó que él le había jugado una broma pesada. ¿Por qué no me llama? El celular de él estaba apagado. Espero hasta las 17:45 hs y  decidió irse. Abrió su bolso, buscó un espejo y el rouge, se retocó los labios y se dijo: otro fracaso, debí  de darme cuenta que era un tipo desconfiado, siempre hablando de mujeres que asesinan  a sus amantes. ¡Un estúpido!

Buscó en el fondo del bolso y sacó un pequeño frasco, le habló como a un amigo: mí querido deberás esperar a otro candidato, este nos engaño. La etiqueta decía: “Veneno”.

Pedro la contempló al irse, sonrió mientras  retiraba la navaja que escondía bajo su campera, la envolvió con el diario y dijo en voz baja: Era demasiado histérica,  ya encontraré otra mujercita más normal.

 



17 comentarios:

ETF dijo...

María Rosa, qué relato tan ingenioso y tan bien construido. Empieza como una historia de dudas y temores propios de los encuentros virtuales, pero enseguida va girando hacia un juego de sospechas que se alimentan mutuamente. Lo más logrado es ese final en espejo, donde cada uno confirma sus peores fantasías y convierte la cita fallida en una escena de humor negro que sorprende y deja pensando. Tienes una habilidad especial para llevar lo cotidiano hacia lo inesperado sin perder la naturalidad del tono.
Un fuerte abrazo, María Rosa.

Susana Moreno dijo...

Muy impresionante. Un beso

Campirela_ dijo...

Me dejaste muda, impresionante, qué bueno, ambos dos asesinos en potencia, jugaron y ganaron.
Al menos los dos seguían vivos, jaja.
Un besote, genial.

J.P. Alexander dijo...

Me gusto el relato. Te mando un beso.

🌺 Hada de las Rosas 🌺 dijo...

😂 El cuento termino siendo de un humor negro muy bien llevado: ambos desconfiaban...y los dos iban preparados para matar al otro! Sembraste muy bien la desconfianza entre los dos personajes, fue un desenlace totalmente inesperado. Muy bueno, querida amiga. te envio un abrazo, muchos besos y buen fin de c mana 🌹

Alfred dijo...

Hicieron bien, una pareja así no podía funcionar. ;)
Buen finde!

Soñadora dijo...

No cabe duda que eran tal para cual! Jajaja, que creativa que eres.
Un abrazo y buen fin de semana!

Cabrónidas dijo...

Se merecían el uno al otro. Espero que no tengan hijos.

Juan L. Trujillo dijo...

Brillante narración que nace de una cita normal, al desenlace de una pareja de asesinos, que finalmente no logran sus propositos.
Besos.

Antorelo dijo...

Como dice ek refrán "Las buenas yuntas Dios las cría y ellas se juntan". Un magnífico relato. Un abrazo

Brurata dijo...

¡Qué bueno! No esperaba ese final. Ha sido muy ingenioso.
Un abrazo

Lu dijo...

Podía esperar diferentes opciones de desenlace pero...
¡jamás ese final que le has dado!
Siempre me sorprendes María Rosa.
¡Excelente narración!
Va mi abrazo ¡disfruta del fin de semana!

José A. García dijo...

Por este tipo de cosas es que no estamos volviendo una sociedad de célibes, o algo así, no sé, lo leí en un diario. Nada. Eso.

Saludos,
J.

Valdo dijo...

Claro, los encuentros virtuales están cargados de proyecciones paranoicas, lo sé, tengo experiencia en ellos. Siempre se teme lo peor, más allá de las esperanzas, y la espera acentúa aún más los temores.
La soledad alimenta monstruos, a veces aparecen, otras no, es lo que se arriesga en ese juego.
Abrazos.

Ernesto. dijo...

Hola Mariarosa.
Otra historia entretenida, muy bien desarrollada, y con ese misterio y final impredecible tan tuyo. ¡Muy buena!
Abrazo.

Laura. M dijo...

Madre mía, vaya dos ejemplares. Cuidado con quién se cita uno.Te superas.
Buen fin de semana.
Un abrazo

lanochedemedianoche dijo...

Tus relatos son excelentes todos Siempre. Quiero hacerte una pregunta, mi problema es, que no sé, como hacer para que mis iniciales sean azules nuevamente, si me podés explicar te lo agradezco. Abrazo

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