sábado

Un milagro de diez minutos.


 

La noticia le llegó como un mazazo, su padre se moría y quería verla.

 

—Los médicos  dijeron que no le queda mucho tiempo—apenas horas, susurró su hermana Nina—  sé que no vas a poder llegar, pero es necesario que lo sepas; papá se muere.

Esas fueron las únicas  palabras en el celular, el llanto ahogó lo que  no logró articular.

 

Ella quedó mirando por la ventana, atontada todavía por la llamada, afuera el verano apenas nacido cubría de sol el parque.  

Llamó al aeropuerto, para ese día no había vuelos directos a Buenos Aires. Tendría que llegar con su auto, cinco o seis horas no son tantas, su padre iba a esperar.

Frente a ella, desde la cruz, la cabeza inclinada de Cristo le produjo una congoja que no supo cómo manejar. ¡Quiero llegar a verlo! —le habló a la imagen— ¡Tuyas son  las horas, concédeme la gracia, congela el tiempo, que los relojes se detengan…!

Se dejó caer en el sillón, dio rienda suelta a su desazón, lloró hasta desahogar la angustia.

 

Buscó la mochila, cerró la casa, su reloj marcaba  las 11:10hs.

Al cruzar el jardín observó que el gato de su vecina estaba quieto sobre la medianera, alzó los ojos y con asombro comprobó que una bandada de patos  había detenido  su vuelo en forma de V, advirtió lo extraño del mundo que la rodeaba, al ver a un joven, que sobre su bicicleta, parecía pedalear  una vuelta inconclusa en el aire.

El mundo estaba detenido.

Todo lo que la rodeaba permanecía  inmóvil, las personas ridículamente quietas en su paso, los pájaros con las alas paralizadas,  extendidas en su vuelo.

Mi pedido fue escuchado, murmuró con voz ronca, casi a punto de volver a llorar. Subió al auto y emprendió la marcha, el universo se había detenido para que pudiera darle el último abrazo a su padre.

 

El sonido del celular la despertó. Se había quedado dormida después de tanto llorar. Era su hermana, quería saber cómo había llegado, la emoción en la voz, del otro lado de la línea la obligó a permanecer callada, Nina le agradecía su presencia y el saber que su padre había partido  sonriente en sus brazos.

Guardaba silencio; no comprendía de qué le estaba hablando.

¿Cómo era posible?

¡Nina y ella abrazaron a su padre en el último aliento!

 ¿Si ella se había quedado dormida después de tanto llorar…si nunca se movió del sillón?

No tenía explicación, a duras penas se puso de pie, se asomó a la ventana,  afuera en la calle el gato de su vecina seguía en la medianera, la bandada de patos comenzó a moverse, el ciclista se alejó calle abajo…el reloj marcaba las 11:20hs…

Miró la cruz, el tiempo pedido le había sido otorgado.

 

 

Historia inspirada en el cuento de Jorge L. Borges: “El milagro secreto”.

Con todo respeto al gran maestro.

 

27 comentarios:

volarela dijo...

¿Sabes que Borjes te aplaudiría?
¡Sensacional!
Una historia preciosa y tan bien encajada... a la perfección.
Los milagros son posibles, ¡claro que sí!
Un abrazo lleno de admiración
Maite

- R y k @ r d o - dijo...

Me hizo emocionar... Me ha gustado mucho leer este texto.
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Mis mejores deseos para un feliz sábado... saludos poéticos
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Pensamentos e Devaneios Poéticos
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Carlos augusto pereyra martinez dijo...

Me encanta ese juego surreal para detener el tiempo y satisfacer un gran deseo.solo tu pluma tiene la virtud de hacer creible tal proeza. Un abrazo. CArlos.

Susana Moreno dijo...

Ojalá todo fuera posible. Un beso

AMALIA dijo...

Una historia muy emocionante y bonita.
Un beso.

Margarita HP dijo...

¡Qué hermosa historia! Qué maravilla, qué cuento más estupendo. Besos :D

Rafael dijo...

Es un cuento precioso y lleno de ternura.
Un abrazo.

retazosmios dijo...

Un cuento precioso, mientras leía sentía una gran emoción. Lo has desarrollado a la perfección. Seguro que Borges te hubiera felicitado.
Gracias por tu sensibilidad y tu buen hacer mariarosa.
Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

José Luis Asensi dijo...

Una emotiva y buena historia con milagro cumplido.Muy bien llevado y con un gran desenlace.
Abrazos.

Auroratris dijo...

Hay misterios que nunca lograremos descubrir, la fe en sí, es mismamente todo un misterio. Te felicito, Mariarosa, me ha gustado mucho tu relato y el mensaje que lanzas.

Mil besitos para ti ♥

Campirela_ dijo...

Hay milagros que se hacen efectivos. Me encanto tu cuento ese tiempo fue bien parado para poder despedirse de su padre.
Los misterios de la vida que hailos los hay.
Un enorme abrazo para ti, te felicito el Año Nuevo Besos mi querida Mariarosa.

Ernesto. dijo...

Cuento, historia, juego, relato... misterio, milagro...

¡A la orden del día según se necesite! :)))))))

Abrazo Mariarosa. Todo, o casi, está en el pedir.

Lu dijo...

Hola María Rosa!
ya estaba inquieta por tu ausencia "bloguera". Espero que el motivo de la misma haya sido por unas buenas vacaciones.

¡Y regresas con todo!
Muy bien narrado, como siempre. Bella historia donde todo es posible.
Y sí, lo milagros también existen...

Fuerte abrazo y ¡por un 2022 donde algunos sueños puedan realizarse!

Ester dijo...

Borges se sentiria contento, tu cuento es hermoso y está tan bien escrito que sube de categoria, me ha encantado. Un abrazo

Jorge M dijo...

Hola Mariarosa, espero y deseo de corazón te encuentres muy bien amiga, es un gran relato, con una inspiración mágica y una historia encantadora.
Te mando un fuerte abrazo amiga

Meulen dijo...

La falta de fé en este tiempo se evidencia...

Por eso tu cuento tiene esa fuente inspirada en el amor y el mejor amor que viene desde Dios
donada para a aquellos que realmente tienen esa fe y la certeza del creyente lo asegura.

Un abrazo grande.

J.P. Alexander dijo...

Bella historia, me conmovió. La fe y el amor son un gran mezcla, te mando un beso

Doris Dolly dijo...

María Rosa en otro momento me detendré a leer, a largos rasgos he notado que tus cuentos atraen al lector por su contenido interesante

Bertha dijo...

Esa conexión que existe, entre las personas que les unen muchos afectos.Y, aunque los milagros son muy contados, a veces esa magia se produce.


Un abrazo Mariarosa

recomenzar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sandra Figueroa dijo...

Una historia fantástica que atrapa de principio a fin. Todo puede suceder en este mundo. Saludos amiga.

Elda dijo...

Que historia más bonita, y que milagro más curioso y a la vez precioso con las escenas que has pintado con los patos en V y demás. Puede que los milagros existan, siempre tenemos esperanzas de una forma u otra.
Borges seguro que estaría encantado.
Un abrazo María Rosa.

Mª Jesús Muñoz dijo...

María Rosa, tu historia nos ha tocado las fibras del alma. Ahí está el milagro en esa fe y ese amor que sentía hacia su padre. El universo le concedió su pedido a través del sueño. En estos momentos nos viene a todos de maravilla. Elevemos nuestro deseo de que el mundo se normalice, que los paises se unan, se solidaricen con los más pobres y dejen de lado su egoísmo y sus rencores.
Mi felicitación y mi abrazo entrañable por tus hermosas historias, amiga.

stella dijo...

Cuanto me alegra haber llegado a tu blog desde el blog de Elda, me ha emocionado tu relato, me ha llegado ak alma y te doy las gracias por compartirlo
Un abrazo
Carmen

Laura. M dijo...

Tus relatos conmueven Mariarosa. Y en este nos dejas pensando en que los milagros pueden a veces existir. Gracias.
Buena semana.
Un abrazo.

Milena dijo...

Los milagros existen, no dejemos de creer en ellos...
Me ha encantado, un cuento lleno de esperanza
Un abrazo

Hada de las Rosas dijo...

Buenas y tormentosas noches, mariarosa, que tal!
es un gusto leer tu historia milagrosa y con guiños sutiles que hay que saber
interpretar, cada uno desde su posicion y conciencia. Me encanto, super!
Besos

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