viernes

Renovar las ilusiones






Dejó atrás el hotel y se fue caminando por Corrientes, iba a bajar  la escalera del subte y se arrepintió, pensó que sería bueno entrar a una cafetería, tenía hambre.
Mientras hacía girar la cucharita en el café con leche, la voz ronca de su marido y sus palabras flotaban por su cabeza.
 “No naciste para la cama.” “No calentás a nadie”. “Sos una frígida, una inútil.”
Pedro sabía ofenderla con las peores palabras, después se arrepentía y la invitaba al cine, a cenar,  se transformaba en un tipo amable, pero sólo duraba el tiempo de una salida, una cena y jamás le preguntaba si era eso lo que ella quería.
Diez años juntos los gastaron a los dos y el mal carácter de Pedro, logró que la paciencia de Laura se disipara como un helado al sol. Convivir  era difícil, Pedro no aceptaba un error, nada le parecía bien, nada lo satisfacía.
¿Tendría razón, ella era una frígida y si era así, por qué no la abandonaba?
En el trabajo le habían llamado la atención varias veces por sus equivocaciones, estaba dispersa, su mente divagaba buscando “ese algo” que los ayudara  a superar el mal momento que estaban viviendo, cuando le hablaba a Pedro de visitar a un psicólogo especializado en problemas matrimoniales, él se burlaba y respondía alguna barbaridad.
Tendría que buscar una solución, no podía seguir viviendo así.

Por la tarde al salir de la oficina, un desconocido se le acercó con la escusa  de preguntarle  por una calle, le ofreció ir a tomar algo, ni le miró la cara, aceptó la invitación y subió al coche.
Al salir del hotel, el fulano, insistía con volver a verla.
—Te pago lo que quieres, pero por favor, quiero volver a estar  con vos…
Se fue sin mirar atrás.
Decidió volver a probar. Cruzó la Plaza San Martín,  Florida era un ir y venir de seres apurados. Entró en una confitería, todas las mesas ocupadas, buscó una con un hombre solo. La encontró. Le pidió permiso para compartirla. Fue sencillo. El caballero en cuestión tenía el sí fácil y en poco más de  media hora estaban en un alojamiento.
Igual que el anterior, insistió en volver a verla. Le ofreció dinero, una tarjeta a su nombre y viendo que no aceptaba le dio el número de su teléfono privado.
—Para vos siempre voy a estar —le dijo con voz grave.
¿Qué estaba pasando, era una tonta para la cama o el tonto era su marido? ¿Y si probaba otra vez? Sería la vencida. No le resultó difícil, ya estaba práctica para tender el anzuelo.
El tercero fue un tigre, la dejó agotada y hambrienta. Igual que los anteriores sugirió un nuevo  encuentro. Dijo que no.
¿Y ahora que iba  a hacer?
El juego había terminado y no tenía intención de seguirlo.
Pidió dos medias lunas de manteca.

Cerró la valija, buscó sus documentos y al salir encontró a Pedro que llegaba.
Él quedó apoyado en la pared, mirándola y sin entender que sucedía.
—¿Qué haces con esa valija?
—Me voy.
—¿No seas infeliz, a dónde vas a ir?
—Vos terminas de darte la respuesta, soy infeliz, no tengo felicidad, por eso me voy… me cansé de tus insultos. Lo que falta de mi ropa lo va a pasar a buscar mi hermana.
Pedro se reía a carcajadas.
—Estás loca, no cambias más…
Los insultos le cayeron sobre los hombros, como golpes. Dejo la valija en el piso, se volvió y lo miró directo a los ojos.
— Voy a hablar con un abogado, él se va a comunicar con vos.  No quiero verte más, y te recuerdo algo: el 15 vence el alquiler y las expensas, no te olvides de acercarte a la inmobiliaria, está vez, yo no voy a estar para pagarlo.
Cargó la valija y se fue.


20 comentarios:

Rafael dijo...

Buen relato con un final que arranca una sonrisa.
Un abrazo.

Campirela_ dijo...

Me encanto tu post es directo y algo que está a la orden del día , ella obró en consecuencia y le falto decirle que él que no valía en la cama era él ...
Un fuerte abrazo y gracias por compartir tus letras.

Magdeli Valdés dijo...

Ella sabía su potencial , al fin tuvo coraje para ser ella misma, como debe ser no más...

Besos.

Rosana Marti dijo...

Pisando fuerte por la vida, sin parpadear si quiera, estupendo relato María Rosa. Mi abrazo inmenso.

Flor dijo...

Hola Maria Rosa , hizo muy bien lo que no vale la pena , no hace falta aguantarlo más.
Te deseo una feliz noche , besos de flor.

Ernesto. dijo...

Un relato con fuerza y determinación. Una historia interesante que puede que se reproduzca en las parejas más de lo que pensamos. La decisión de ella, valiente por un lado y natural en sí misma, ¿por qué no habría de hacerlo?, da el toque final esperado tras sus experiencias.

Gran abrazo Mariarosa.

Sandra Figueroa dijo...

Muy buen relato....ese final tenia que ser así...el se lo tenia merecido por lo que el no supo descubrir en ella.....el que no sirvió para la cama era el....saludos

Mari-Pi-R dijo...

El culpable siempre encuentra una forma de culpar al otro, el problema venía más bien de él.
Me gusta leerte, un abrazo.

Susana A dijo...

El se lo pierde. Un beso

José A. García dijo...

Aprender a no volver es la parte más difícil de una relación.

Saludos,

J.

El Baile de Norte dijo...

Intenso, directo,... con toda la desgarradora fuerza de la evidencia. Me haencantado!

Elda dijo...

Muy resuelta en la solución que adoptó, y la más acertada, dejarle plantado, aunque mejor habría sido que se fuera él de la casa...
Interesante relato María Rosa y con la soltura que siempre le das a tus espléndidas letras.
Un placer volver a leerte.
Un beso.

Franziska dijo...

Bravo. Muy bien narrado. Es realismo puro. Eso que has hecho lo posible por no echar demasiada leña al fuego porque la realidad da historias espeluznantes.

He pasado a saludarte y me encanta que sigas escribiendo tus magníficos relatos. Es un alebgrón comprobar que puedo reencontrarme con todos los que dejé hace ya más de siete meses diendo que me tomaba unas vacaciones y lo dije porque eso era lo que pensaba que iba a suceder, como máximo un par de meses. Un abrazo.

Mirella S. dijo...

El que no sabía "calentarla" era Pedro. Con su desprecio la desvalorizaba, en cambio los otros le mostraron que ella podía. Tomó la decisión correcta.
¡Muy bueno, Mariarosa!
Besos.

Rafa Hernández dijo...

Quizás algún día se arrepienta, y no tarde, pero ya la ha cagado.

Besos.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Un relato que nos deja ver la valía e independencia femenina...Su determinación le abre la puerta a otras oportunidades que le hagan feliz...Muy bueno y rotundo, María Rosa.
Mi abrazo y mi cariño.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Su respuesta fue contundente, bien por ella. Y le sirvió el ejercer libremente su sexualidad.
Bien contado.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Un relato triste, lamentable,...pero profundamente humano. "Casa casas es un mundo" decía mi madre al respecto... y no se equivocaba. Bien narrada, la historia tiene grandes visos de realidad. Tiene el gusto amargo de la disoluciòn de un vínculo. Que ale puede pasar a cualquiera..Hoy en día es moneda corriente,..porque los códigos de pareja ya no tienen la rigidez de antaño. Una historia para pensar...y ejemplarizar. Muy buena historia..Gracias María Rosa..Con todo afecto JUAN ANGEL PETTA

Alicia dijo...

U gran relato con un buen mensaje. Una persona así no merece la pena. Abrazos

Carmen Estany dijo...

Este relato tan triste no es un caso aislado,por desgracia hay muchas parejas que no se soportan.
Podemos culpar a uno o a otra,pero la realidad es que no se ha cultivado el amor;el amor verdadero, no el sucedáneo.Parece que tengamos miedo de hablar del AMOR,cuando es el remedio que cura todos los males.
Un abrazo Mª Rosa

Mar.

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