martes

Migajas.


 

 


Me alegró volver a verte y descubrir la emoción que brilló en tus ojos.

Se reavivaron las migajas de ternura que habían quedado dormidas en algún rincón de nuestra memoria. Y fuimos repasando aquellos días, sin ver que la tarde agonizaba en las calles y mi té y tu café estaban helados, nuestras manos, se unían tratando aferrar el ayer perdido.  

De pronto, despertamos a la realidad, justo para darnos cuenta de que los dos habíamos cambiado, nuestra vida era diferente y en ella, los sueños blandos de nuestra juventud no cabían. ¿No cabían…?

Nos despedimos con un beso profundo, nos costaba separarnos. Al fin me besaste las manos y me dijiste un adiós ronco, sin fuerzas. Caminé unos pasos y al volverme a saludarte, seguías de pie, mirándome con una angustia que me congeló el alma y despertó en mí una pequeña esperanza y no sé qué me sucedió, volví sobre mis pasos y olvidando todo lo que habíamos dicho, llegué a tu lado y nos abrazamos, habíamos perdido años, por miedo, por inseguridad, era tiempo de arriesgar y comprobar hasta donde éramos capaces de renovar nuestro amor.



 

 

No hay comentarios:

Migajas.

    Me alegró volver a verte y descubrir la emoción que brilló en tus ojos. Se reavivaron las migajas de ternura que habían quedado do...