lunes

El cuadro.



El cuadro ya estaba allí, cuando mis padres compraron la casa del doctor  Haustein.
Era un antiguo departamento sobre la calle Tucumán,  al abrir el portón, alto y oscuro,  nos recibía un pequeño hall y dos puertas, una daba a la planta baja, era  el estudio de  los abogados Hafler y Maier.  La de la derecha daba a  la escalera que  llevaba a nuestra vivienda y en el descanso, sobre la pared, el cuadro. Mi madre decía que era una pintura  de valor y que la dejaría allí porque le daba  importancia a la casa. 
El hombre de la pintura  parecía  mirar con ojos  tristes  quien sabe que recordaría mientras lo pintaban y en  esa  evocación su   sonrisa serena  era  una mueca apenas perceptible. A mí me impresionaba la sombra a su espalda, ese perfil que se elevaba sobre su cabeza,  esa mano  que intentaba  demostrar algo que mi corta edad no comprendía, pero despertaba   mi temor y la admiración de los mayores.

La pintura quedó siempre en ese lugar, tal como lo había decidido mi madre.  A pesar del tiempo el cuadro  se mantuvo en perfecto estado, menos la sombra,  que se fue desdibujando, hasta desaparecer totalmente y sin explicación.

Años después, alguien del barrio me comentó,  que el hombre del cuadro había sido un médico reconocido y  había fallecido a mediados de 1980,  extrañamente, la misma época en que desapareció en el cuadro, la sombra a la espalda  del protagonista.



El cuadro es de Christian Schad. Año 1928.                    





17 comentarios:

Sara O. Durán dijo...

Yo creo que yo hubiera escapado en cuanto lo hubiera visto y aún seguiría corriendo, jajaja.
Un abrazo.

Ernesto. dijo...

La imagen tal como la describes, con ese deje de tristeza y serenidad...

La historia, siempre de tu cosecha y estilo. Siempre "inquietante" hasta el final.

Abrazo, Mariarosa.

Mónica Tlba dijo...

Esa gigantesca mirada dice tanto. Las manos también, generan confianza a quien las observa.
Saludos.
Mónica

Elda dijo...

Un cuadro que no hubiera querido yo en mi casa, así que no me extraña que a una niña le produjera cierta impresión.
Un cuento estupendo por esa inquietan figura que sería algún paciente poco agradecido :)).
Siempre un placer leer tus historias.
Un abrazo María Rosa.

Rafael dijo...

Bonito relato, me gusta.
Un abrazo.

Susana A dijo...

Quę impresión. Un beso.

Navegante dijo...

Hay un estilo definido en tus relatos, y eso indica que allí hay una escritora.
Lo he dicho otras veces y lo confirman algunos comentarios: manejas muy bien el misterio, provoca cierto escozor, y así debe ser.
Saludos.

TIGUAZ dijo...

Las pinturas,al igual que lo que se escribe se escribe, tiene tiene deferencias importantes que se resumen en los estados de ánimo, y la sombra del doctor aparecerá y desaparecerá dependiendo de la luz con que se mira. Bello relato, María Rosa; un placer leerte.desde las Galias mi cariño

La Dame Masquée dijo...

Inquietante. No creo que me hubiera atrevido a colgar el cuadro en mi casa!

Feliz día

Bisous

RECOMENZAR dijo...

Que placer
encontrarte compatriota !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
conocer tus letras y admirarlas
te dejo mi blog
si querés visitarme
te invito
Una taza de té con leche con gotas de leche fria
abrazo

Margarita HP dijo...

¡Guau María Rosa! ¡Qué te digo aparte de que se me ha erizado la piel! Me encanta leerte y seguir el ritmo de tus palabras. Sabes contar historias de verdad. Un beso muy fuerte :D

Lujan Fraix dijo...

Ay María Rosa siempre que leo tus relatos al final me invade un extraño escalofrío.
Es que uno se interna en la narración, eso pasa cuando la autora transmite tan bien lo que quiere decir.
Fantástico, me encantó.

Un beso.


MaRía dijo...

Eres maravillosa y terrible a la vez jajaja

a estas horas y yo leyéndote !

atrapas, lo sabes, no?

Un abrazo bien grande

.-..
pd/ Me alegró mucho que te gustase la música, Sole canta divino :-)

gracias ! y feliz noche

Diego Sánchez dijo...

Encantador y bien construido relato.
feliz fin de semana.
Unh abrazo.

Franziska dijo...

¿Habían pintado el espíritu del médico? Fantástico. Otro más de tus notables relatos envueltos en el misterio. Enhorabuena. Ha sido un acierto. Un abrazo. Franziska

Magdeli Valdés dijo...

un cuadro de alguien siempre intriga
además de niños siempre vemos cosas que los ojos cansados y turbios de mayores
ya somos incapaces de vislumbrar.

abrazos.

José A. García dijo...

Así pues, no son solamente las cámaras de fotos las que roban almas...

Saludos,

J.

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