lunes

Historia repetida.



El abuelo arrojaba al fuego  sus libros, Danny lo miraba sorprendido, lo había escuchado hablar de ellos con orgullo, ¿por qué los quemaba? Las chispas se elevaban inquietas como luciérnagas en la noche, imaginó ver palabras saltando desde las hojas encrespadas y un olor sombrío y húmedo  se elevaba con el humo. Las lenguas rojas  lo hipnotizaban, se agitaban entre los restos de tanta historia.
Cuando  sacó el último libro, la biblioteca quedo desierta, el abuelo pareció encorvarse más aún, caminó lentamente  hacía la hoguera y lo dejó caer.
—¿Qué pasa abuelo, por qué quemas tus libros?
“Le acaricié la cabeza, no sabía qué decirle”.
—Hay cosas que vos  no podes entender.
—¿Y si me explicás?
—No hay explicación.
—Pero tu biblioteca era muy importante para vos.
— Si, pero a veces puede ser una sentencia de muerte.
—Eso que quiere decir…
“Miré el hilo oscuro que ascendía desde los restos  de lo que había sido  mi riqueza y no respondí”.
Nunca, hasta ese momento Danny había visto llorar al abuelo, se abrazó a sus piernas y juntos velaron las cenizas de tanta historia.


24 comentarios:

AMBAR dijo...

Muy triste tener que quemar, dejar atrás y olvidar tiempos vividos, en libros, en cartas o de la forma que sea.
Pero a veces es nacesario.
Un buen día y un abrazo.
Ambar

Pedro Luso dijo...

Uma bela história, de quem tinha uma biblioteca e amava os livros, com final que surpreende,
Um abraço, Maria Rosa.
Pedro

Elda dijo...

Quemar los libros que se han leído, supongo que será como enterrar las emociones que se han sentido con ellos y que de alguna manera forman parte de la propia vida, como deshacerse de las fotografías, paisaje de los recuerdos. Mi humilde opinión, será porque paso buenos ratos viendo estas últimas.
Un placer y un abrazo.

Navegante Del Alma dijo...

El dolor que surge de tener que hacerlo es insoportable. Ha pasado, muchos lo han vivido aunque parezca mentira.

Mª Jesús Muñoz dijo...

María Rosa, nos dejas una historia abierta para la reflexión...A veces las circunstancias, el miedo y la censura obligan al hombre a borrar sus recuerdos y sus huellas...Imagino cuántas páginas, fotografías y momentos inolvidables se habrán tenido que quemar y destruir...para seguir adelante.
Mi abrazo y mi cariño por tu buen hacer, amiga.

Ernesto. dijo...

El relato es fuerte y entrañable... Ignoro la razón concreta de los hechos, pero es más que evidente que la hay.

Hay libros que han salido de casas que si hubiesen estado en ese país sí hubiesen supuesto esas "sentencias de muerte".

Curioso que hace pocos minutos y ante una referencia a la película "Llámame Francisco" he leído en una web unos comentarios sobre su protagonista, y años 70, que parecen reflejar la esencia de tu relato.

Abrazos, Mariarosa.

Margarita HP dijo...

Intenso María Rosa. EScribes con mucha fuerza y describes las situaciones tan, tan bien, que pareces estar ahí viendo ese humo ascender. Un beso muy fuerte :D

Susana A dijo...

Queda libros es mucho mås que quemar papel. un beso

Franziska dijo...

Esta es una historia que te deja con el corazón atravesado por un dolor. Cualquier cosa que haya tras esa decisión, ha de ser dolorosa. Pero, seamaos realistas, están pasando ahora mismo cosas en ciertas partes del mundo en que puede representar un peligro tener libros en tu propia casa.

Yo he comprado libros durante muchos años de mi vida -ya empecé a comprar cuentos cuando era una niña-. Tengo muchos libros y no se qué harán con ellos. Hablé en la biblioteca pública a la que yo voy con frecuencia y me dijeron que ellos tenían una enorme cantidad de libros almacenados que no podían ponerlos a disposición de los lectores porque ya carecían de espacio. Así que mis pobres libros sabe Dios a dónde irán a parar....

Un abrazo. Franziska

Carmen Estany dijo...

Una historia abierta a muchas interpretaciones.¿se volvió loco el abuelo y le dio por quemar los libros? ¿eran tiempos de persecución y era peligroso guardarlos? ¿quería quemar todo su pasado?
Sea lo que fuere es muy triste llegar a este extremo.
Tus relatos son tan reales que sientes el crepitar del fuego, el humo, el asombro del niño, los pasos cansados del abuelo...
Un fuerte abrazo Mariarosa

Antorelo dijo...

Un relato con un final abierto y lleno de intensidad. Me ha encantado. Un abrazo, amiga

Maru dijo...

Tremenda realidad que ha ocurrido y puede ocurrir...hoy, no solo tendríamos que quemar los amados libros, me pregunto qué tratamiento tendrían en circunstancias parecidas nuestros escritos en la red de internet, redes sociales, opiniones dadas y dejadas por escrito y que no se podrán quemar... un abrazo Mariarosa.

María Pilar dijo...

He leído varias veces esta historia y sin comprenderla me produce un dolor intenso.

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Solamente el abuelo entendía lo que hacía, es muy difícil comprender un acto de esta naturaleza sin conocer el contenido de los libros. Yo en vez de quemarlos los hubiera donado.

Un abrazo.

Magdeli Valdés dijo...

Complejo comprender la naturaleza real de un acto

el hombre ataca a veces lo que le molesta
y lo sentencia...

sepa Dios que era lo que quemaba su alma...

maría del rosario Alessandrini dijo...

Tremendo el dolor del abuelo, solo él sabe el porqué de esa decisión, excelente como siempre María Rosa.
Abrazo

RECOMENZAR dijo...

gracias por llegar a mi rincón compatriota
feliz estoy de leerte y conocer parte de lo que eres el escribir
déjame estar un rato contigo.... mil besos a vos y ami tierra querida

Mari-Pi-R dijo...

Triste es cuando tenemos que deshacernos de lo que queremos aunque tan solo sean cosas materiales.
Bonitas letras, un abrazo.

ReltiH dijo...

UFFFFFF TREMENDA TU CREATIVIDAD!!!!
ABRAZOS

Lujan Fraix dijo...

Una historia intensa de dolor, yo no quemaría mis libros y ni nada que me ate a un pasado aunque haya sido triste, soy muy apegada a los objetos como si estos tuvieran vida.
Excelente relato.
Un beso grande.

PEPE LASALA dijo...

Historia triste, pero muy bien transmitida Mª Rosa. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala.

Diego Sánchez dijo...

Entrañable relato. Yo me pregunto, ¿qué será de mis libros cuando yo no este?
Feliz fin de semana
Un abrazo.

Rosana Marti dijo...

Me entristece la decisión del abuelo, muy mal tiene que estar para quemar sus libros que tanto ama. Un abrazo amiga.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Me encanta el final, porque deja al lector espacio para que participe de la sospecha. Un abrazo. Carlos

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