martes

¿Quién es esa mujer?




El espejo reflejó mi imagen, me miré largamente, como quien busca en un viejo cajón, algún tesoro olvidado, alguna carta que lo rescate del aburrimiento. Qué razones me llevaban a pararme frente al espejo, analizando el arcano de la vida y la muerte escondidos
en el cristal. 
Me sorprendió la sonrisa de la mujer,  sus ojos pequeños, era yo, pero era otra. ¿Y la que yo tengo en mi mente dónde está? Le pregunté. La mujer del espejo, lentamente, llevó su mano al rostro y quitó una piel, una máscara. Nuevamente es mi imagen, pero  de hacía varios años, menos arrugas, las primeras canas se asoman curiosas, no es la que recuerdo le dije. La imagen repitió el gesto y volvió a quitar otra máscara. Apareció mi cara, el pelo oscuro y sin tintes, el óvalo de mi rostro era otro, la piel fresca, sin embargo no era la que yo esperaba. Se lo dije y la mujer del espejo quedó pensativa; al fin pareció recordar algo, sonrió y renovó el gesto anterior. Un juego de colores como un calidoscopio apareció en el espejo, di un paso atrás y ante mi asombro, apareció la que mi memoria  recordaba,  la que fue el principio de la de hoy.

La que creía que la vida era un juego y que recorría el patio a los saltos en un solo pie; la que le contaba  sueños a la luna, para que  los hiciera realidad, aquella a las que las mariposas le caminaban por la mano, la que imaginaba que el fondo de su casa era una selva y los conejos leones y los gorriones,  cóndores al acecho. La del flequillo y la melena corta, la de los ojos grandes y los dientes torcidos. ¿Dónde estás?, le pregunté. No respondió, pero antes de esfumarse como una voluta de humo, sin palabras, me señaló.

26 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Precioso y profundo.

Por qué de todas las otras que fuimos,
la que mas añoramos es la mas sencilla,la que vivía en un mundo mágico, lleno de fantasía?

Te dejo mi aplauso con un abrazo.

MaRía dijo...

¡Que bonito!
Y es que a veces solapamos esa que creemos que fuimos un día y aun viven en nosotros
un abrazo

Antorelo dijo...

En parte, somos lo que fuimos. Un buen relato muy bien narrado.
Un abrazo

maria del carmen nazer dijo...

No sé por dónde empezar María Rosa.
Tu narración es lindísima. Qué bien logrado el tema ! Es inevitable. Los años nos van cambiando , quedan en el camino tantas cosas pero si al final sucede lo que a la protagonista que ha conservado los mejores dones de la niñez y de la juventud HA VALIDO LA PENA.
Estoy fascinada con el cambio que le regalaste a tu blog. Quedó DIVINO.
Ya te visitaré en el nuevo.
Te dejo toda mi admiración y mi cariño. Muacksssssssss.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No todo quedó en el pasado. Que alentadora conclusión.

TIGUAZ dijo...

Los surcos que nos dejan otros años, la vida nos castiga de a lo lejos, merece la pena reescribir ese pasado, vivamos sin embargo lo que marca este presente. Me marcho por un tiempo y quizás nunca regrese, esta otra casa de mi recuerdo, queda abierta. Un beso grande, pasado.

Abuela Ciber dijo...

Con que calidez describes años, una vida y sus etapas.
Bello leerte

Cariños

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

¡Ay! cómo quisiera tener un espejo de esos y volver a ver, como tú lo hicieras, a ese niño que aún llevamos dentro.

Un abrazo.

Marinela dijo...

Sola la fotografía nos permite vernos de niños, por ellas sabemos como eramos físicamente, otra cosa es reconocernos en nuestro interior,tu relato lo describe muy bien, en lo más profundo de nuestro ser,sigue habitando el niño que fuimos.

Un abrazo.

Rafael dijo...

A veces suele pasarnos y surge esa pregunta con la duda...
Un abrazo.

Mirella S. dijo...

Me encantó, Mariarosa.
A medida que crecemos vamos perdiendo la frescura, la mirada limpia y nos cargamos de tantas cosas oscuras, propias y ajenas.
Hay que salir al mundo a pelearla, entonces, en algún momento, se quisiera volver a los años de la infancia, cuando todo era ilusión y esperanza.
Felicitaciones y besos.

Diana de Méridor dijo...

Pues sí, madame, todo sigue ahí, aunque no es fácil encontrar un espejo que nos lo recuerde. Lo importante es saber que todo eso sigue formando parte de nosotros aunque no se vea.

Feliz día

Bisous

Mª Jesús Muñoz dijo...

María Rosa, un magnífico relato, amiga...Cuántas veces nos miramos en el espejo y queremos encontrar la verdad de lo que somos. Pero, somos un conjunto de muchas caras y sentires. Lo importante es no perder la ilusión y la esperanza, cuidar esa niña interior, que nos va salvando el espíritu...Mi felicitación y mi abrazo grande, amiga.
M.Jesús

Mª Jesús Muñoz dijo...

María Rosa, un magnífico relato, amiga...Cuántas veces nos miramos en el espejo y queremos encontrar la verdad de lo que somos. Pero, somos un conjunto de muchas caras y sentires. Lo importante es no perder la ilusión y la esperanza, cuidar esa niña interior, que nos va salvando el espíritu...Mi felicitación y mi abrazo grande, amiga.
M.Jesús

Carlos Alberto. dijo...

Magistralmente escrito.
Ese recorrido del pasado ante el espejo nos lleva siempre a lo que fuimos y a lo que añoramos ser.

pero a veces el espejo es muy cruel.

Abrazos y felicidades

Carlos

Karima dijo...

En una época donde el culto de la apariencia es importantísimo, el espejo nos enfrenta a nuestra mortalidad y a la decrepitud física que se acentúa inexorablemente con el paso de los años. Pero seguimos estando ahí, a pesar del rostro marchito y la impertinencia del reflejo que se empeña en derrotarnos. Magnífica entrada que me ha recordado la canción de Raphael “frente al espejo”.
Un abrazo, Maríarosa.

Boris Estebitan dijo...

Vaya relato y al final le señala, respondiendo la pregunto, hoy somos lo que fuimos.

Ernesto. dijo...

Los bellos relatos, esperados, que recrean nuestra imaginación al son de la de la autora... Nos dejas ser artífices de tu obra al permitir que cada quien vea lo que quiere ver...

Bonita y sugerente despliegue de facetas por la que muchos pasaremos, pasarán, pasan...

Me ha gustado especialmente esta frase: “...como quien busca en un viejo cajón, algún tesoro olvidado, alguna carta que lo rescate del aburrimiento.”

Un gran abrazo María Rosa.

Lapislazuli dijo...

Magnifico!!!! abrazos

Anónimo dijo...


Querida María Rosa,...me complace leerte,...y sigo de cerca tus escritos. He notado, que al transcurrir el tiempo, y al madurar tu obra, vas aprovechando mas plenamente tus inspiraciones. Al utilizar un espejo como herramienta logras un resultado más que excelente. Un trabajo muy cuidado y con la necesaria impronta de tu autoría. Esplendido por donde se busque. Con afecto. Juan Angel Petta

disancor dijo...

Algunas veces nos esforzamos en ver nuestra imahen en el espejo y nos sorprnde ver una extraña.
Feliz fin de semana.
Un abrazo.

ReltiH dijo...

UFFFFFFFF... EXCELENTE!!!!!
BESOS

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

El tiempo pasa inevitablemente, y agrede benévolamente...yo también he buscado ese niño que bajaba estrellas en las noches del patio de su casa, en un pueblo silencioso. Un abrazo. Carlos

La abuela frescotona dijo...

somos como los árboles, maduramos en otoño con nuestro mejor color, hermoso, saludos querida amiga

Abuela Ciber dijo...

Maria Rosa llegue a ti mi cariño en este dia

Feliz Dia a las Madres Argentinas !!!!!!

Meulen dijo...

complejo es siempre remirarse...al menos de frente algo sacamos no?
porque de espalda es imposible...

ese traspuesto verse incomoda a veces y otras es la oportunidad para descubrir al fin de que estamos hechos...

bsss

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El inspector  Garmendia  recorría la cocina de la familia Ponce, observaba con atención  a Eugenia,  la secretaria, que entre lágr...