sábado

Bar y billares.

Con los recuerdos de un viejo porteño, hilvané, hasta construir un relato de Buenos Aires y un retazo de su historia.
¡Gracias Don Juan!

María Rosa




“No sé de qué viejo sueño, ni de qué recóndito pasaje de mi vida, llegué hasta el barrio de la infancia. Algunas casa han cambiado, otras siguen en pie con paredes descascaradas, como mapas desmayados y puertas  a las que apenas se les reconoce el color. Los nuevos edificios dibujan sus líneas entre nubes, recortando un cielo gris y a su alrededor los jardines se  miran inquietos, preguntándose quién les ha robado el sol.
Ya no está más el café, donde los muchachos del barrio nos reuníamos  por las tardes después del taller, a veces cierro los ojos y entre la bruma de los recuerdos el ambiente del bar, regresa y los vuelvo a ver a Carlos el eterno estudiante de medicina y a Juancito el hincha furioso que siempre hablaba de Platense y escucho la música de fondo donde las risas, el chocar de vasos y las voces, tejían un pentagrama inolvidable. En sus mesas, un poeta loco escribió una noche versos de amor a la luna y el Chino Garmendia me susurró más de una vez la fija segura del domingo que nunca se cumplió  y los hermanos Figueroa,  zurdos a muerte  venían a refugiarse en el galponcito del fondo cada vez que el gobierno de Perón los corría luego de alguna de sus muchas hazañas y que terminaron,  uno en Uruguay nunca supe cómo y el otro en un entrevero con los de la Revolución Libertadora, al fin terminó defendiendo a Perón, cosas de la política.

Hoy las persianas bajas del bar agrupan telarañas, oxido y escarcha de años y en sus veredas crecen yuyos entre baldosas  flojas, que saben que pronto serán escombro en algún corralón y a pesar de todo, el bar sigue en pie, no se resigna a morir, ha durado más que sus dueños, al último al gallego García yo lo conocí, pero según contaba mi padre, los primeros dueños fueron unos santiagueños que comenzaron con una glorieta en la que se bailaba el tango de martes a domingo, los que vinieron después y el gallego respetaron el nombre primero: “Esquina de tango”.


Ya no reconozco caras amigas en el barrio y si alguna queda, no sabe quién soy. A veces creo que soy pura nostalgia, como el bar, un trozo de barrio  que sigue en pie y sueña en el ayer”.





Tal vez es una historia muy de Mi ciudad, pero es parte de un tiempo que ya no es y me pareció importante darlo a conocer. 
Porteño: es el que nació en la capital federal.

33 comentarios:

elisa lichazul dijo...

cuando era niña camino al cole había en una esquina un billar , siempre me causo curiosidad, quienes le visitaban eran tipos enormes para mis ojos de nena (tenía 6-7 años)
taciturnos , sombríos algunos , como tu personaje y con esa evocación por lo que fue o lo que experimentaron
las calles no solo guardan memoria histórica nacional sino la particular cuando uno vuelve la mirada hacia atrás

buen fin de semana
abrazos

Rafael dijo...

Es bonito evocar estos recuerdos rescatándolos de la memoria y el tiempo.
Un abrazo.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Un relato bien construido,lleno de cadencias,nostalgias y buena literatura...El alma se une a aquel bar, que permanece en el tiempo aferrándose a la vida...Muy bello e inspirador, María Rosa. Gracias por tus palabras y por tu maestría y buenos relatos.
Mi abrazo inmenso y mi cariño,compañera.
M.Jesús

maria del carmen nazer dijo...

COMO SIEMPRE tus relatos son impecables e interesantes.
Yo tuve la experiencia que relatas. Fui a ver mi colegio de monjas diez años después. No encontré NADA que me identificara con el lugar que tanto había amado. Lloré como una loca. Pero las cosas son así TODO CAMBIA.
Besos nostalgiosos.
FELIZ FINDE !! :)

Meulen dijo...

Recordé con tu texto
a una relato en imágenes de
Roberto Innocenti y P. Lewis
que impacta ...

y nos trae como tú lo dices el dejo de la melancolía del paso del tiempo
donde se vivieron y reviven aquellos momentos
que se han quedado perdidos en el tiempo
pero que sin embargo nunca pierden su significado
en la memoria de quien lo valora...

Mirella S. dijo...

Un relato excelente, con esa atmósfera evocadora y con una acertadísima descripción de viejos bares, de la vuelta al barrio y descubrir que ya es otro...
Tremendamente porteño.
Un abrazo Mariarosa.

TIGUAZ dijo...

Que bello es tener recuerdos, empaparse en esas cosa de hace tiempo, es como revivir la distancia que nos va dejando aquellos tiempos en los que nos abrazan los recuerdos.
Es un placer compartir contigo tus letras. Un fuerte abrazo y mi cariño

El Innombrable dijo...

Cuantos recuerdos desfilan en ese sueño. Un relato bien estructurado que nos lleva de la mano de una memoria llena de nostalgia. Entre bares, billares y ese tango que escucho de fondo disfruto cual eterno soñador.
carlos.

La Gata Coqueta dijo...



No hay que tener miedo de hacer lo imposible,
aún cuando los demás no piensen
que lo podremos lograr.

Recordemos que la historia está repleta
de logros increíbles alcanzados
por aquellos que fueron lo suficiente decididos,
para creer en sí mismos.

Un abrazo de sencillas flores
Para finalizar la semana
Con aromas de primavera…

Atte.
María Del Carmen


Diana de Méridor dijo...

Maravillosa lectura para comenzar este domingo. Siempre me devuelve usted mis propios recuerdos, esas sensaciones de nostalgia al ver cómo han cambiado los lugares donde me crié. Esos cambios son como si me arrancaran pedacitos de mí misma.

Feliz domingo, madame

Bisous

Antorelo dijo...

Tu relato trasciende lo local y alcanza lo universal. Esas mismas sensaciones nos ocurren a todos cuando volvemos a lugares del pasado. Has hecho muy bien en recuperarlo.
Un abrazo

ReltiH dijo...

Y ESA BOHEMIA DEL TANGO IMPREGNADA.
BESOS

Lapislazuli dijo...

Magnifica entrada, llena de añoranza
abrazos

disancor dijo...

...y gracias a tu talento y destreza escribiendo, aquellos viejos recuerdos los has convertido en un hermoso relato.
Un beso.

Ernesto. dijo...

Entrañable historia Mª Rosa de esa ciudad de todos que es parte de un tiempo que ya no es...

Todos vivimos allí y todos recordamos aquel lugar. Y todos conocimos a alguno de los personaje que describes... De hecho yo mismo soy uno de ellos.

Bello relato amiga. Un abrazo.

Belén Rodríguez dijo...

Preciso relato lleno de evocadores recuerdos.
Todo cambia con el tiempo y la idea que teníamos de los lugares, se desvanece entre la realidad actual.
Besos.

Mabel dijo...

Que nostalgia da!!, ver esos lugares en silencio, sabiendo que en el ayer cobraba vida con encuentros, música. Uno se pregunta...cuantas historias encierra esas paredes?.
Hermoso relato!!!
Besos amiga!

José A. García dijo...

¿Habrá nacido allí el tango del mismo nombre?

Saludos

J.

María Socorro Luis dijo...

Preciosa narración con ese sabor agridulce de los años mas felices...

Besosporteños.

Amora Amora dijo...

Pasé a saludar!
Un placer disfrutar tu espacio.
Un abrazo,
Yeli

mariola dijo...

"Soy pura nostalgia, como el bar, un trozo de barrio que sigue en pie y sueña en el ayer”.
Un final fantástico.
Un relato cargado de esa melancolía que dan los años.
Recuerdos que permanecerán siempre en nuestra memoria.
un abrazo María Rosa.

disancor dijo...

Feliz fin de semana.
Un abrazo.

La Gata Coqueta dijo...



Si alguna vez tus sueños se derrumban,
busca un poco de luz en tu ventana…
Prométete a ti mism@ un arco iris,
y vuelve a comenzar, cada mañana...

El día 8 de marzo (que debían de ser todos)
está dedicado a todas las mujeres,
que con su manto de amor, trabajo y comprensión
cubren la tierra de fértiles espigas,
salpicadas por el rocío de la noche
y besadas por el aterciopelado sol del amanecer…

¡¡Con delicada ternura
feliz día para todas las mujeres!!

Atte.
María del Carmen




Marinela dijo...

María Rosa, un relato nostálgico,y muy real, más de uno hemos vivido algo así, volver a lo que dejamos atrás,siendo niños o jóvenes y encontrarnos con todo cambiado,nada parecido a lo que recordábamos.

Un abrazo.

PEPE LASALA dijo...

Me ha encantado María Rosa, y me trae muy bonitos recuerdos. Cuando era pequeño pasaba por uno y de vez en cuando me asomaba, pues allí eran más mayores que yo, hasta que un día entré, era especial. Siempre que paso por allí lo recuerdo, aunque ahora es una tienda de decoración. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana amiga.

ruma dijo...


Hola, Maria Rosa Giovanazzi.

Sus obras se abrazaron en su dulzura.
Y encantos dulce mensaje de mi corazón.

La oración por la paz de todo.
Le deseo todo lo mejor.

De Japón, ruma ❀
Un abrazo.

Boris Estebitan dijo...

Buenos Aires es un sueño para mi, quisiera conocerla, saludos, lindo texto.

Abuela Ciber dijo...

Hace unos dias,por razones de un nieta quinceañera,unode mis hijos y nuera fuimos ala ciudad y recorrimos diversos barrios
Tus palabrasme recuerdan las sensaciones que vivi al ver los barrios tan cambiados y solitarios.

Cariños

Susana Jiménez dijo...

Gracias por compartir esta entrada tan entrañable, todos de alguna manera añoramos, y nos convertimos en un trozo de pasado y un montón de nostalgias.
Un abrazo fuerte

Soñadora dijo...

Basta a veces un asomo de recuerdo para que de pronto uno vuelva a revivir y hasta percibir olores de algún suceso de mucho tiempo atrás.

Besos!

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Leyendo este cuento, me viene la memoria de este lugar donde vivo, que de la noche a la mañana, se hizo ciudad...dónde estàn esos lugares de mi bohemia. El bar Montecalo, a donde iba los viernes con la guitarra a cantar a Cabral, Cafrume, Violeta Parra, Guaraní, Eliana, Luis Gabriel, Serrat... es un muñón...lo mismo otros rincones que se les comió el desarrollo, dicen algunos, y que no es m´s que la voracidad de las constructoras, que echaran a suelo la vieja ciudad. Gracias por esta nostalgia. UN abrazo. Carlos

TIGUAZ dijo...

Hace tiempo que no se nada de ti y me gustaría saber si estas bien, solo eso. Sabes que estoy a tu lado con el problema de esa tierra y que deseo que se solucione todo. Mi cariño.

disancor dijo...

Feliz fin de semana.
Un abrazo.

Retazos.

Nací en un barrio-campo, entre el verde de la alfalfa y calles de tierra, con mariposas mañaneras y luciérnagas nocturnas, dond...