jueves

Hermanos.






Afuera llovía. Clara y Marta jugaban a las cartas sobre la mesa de la cocina, en el comedor Juan leía el diario del día anterior con el mismo aburrimiento con que sus hermanas jugaban al truco. Era domingo y el frío del invierno los envolvía como una caricia a pesar del  calefactor.
—Me dijeron que tu amigo Beto viajó de nuevo a Alemania —la que hablaba era Clara la mayor.
Juan no respondió.
—Se enteró algo tarde que su mujer lo engañaba…¿no?—insistió Clara.
—¿Qué te importa? —Respondió Juan con rabia dejando el periódico a un costado.
—Yo me di cuenta hace años,  cuando se fue a Europa por un contrato con el Colegio Alemán y se quedó casi un año, y ella quedó embarazada, hay que ser tonto para no darse cuenta.
Juan no respondió.
—Déjalo tranquilo —dijo Marta, mientras  se levantaba a preparar el té.
—Estoy aburrida con este encierro, van tres meses y todavía no se sabe cuándo  va a terminar la mal llamada cuarentena.
—Y como estás cansada de ver las paredes de tu casa, intentas revolver la mierda ajena para pasarla mejor… — dijo Juan y retomó la lectura.
—Es que Beto es tu amigo, ¿no te importa que su mujer le haya metido los cuernos?
—¡Ustedes que saben! —nuevamente dejó el diario, no lograba concentrarse en la lectura.
—Sabemos lo que hemos visto por años, dos hijos y ninguno se parece a él y siempre quedaba embarazada cuando Beto se iba por trabajo —Está vez fue Marta la que habló, su hermano respondió con fastidio:
—Ustedes son dos brujas, que hablan por hablar, han estado toda su vida encerradas cosiendo para sus clientas, escuchando sus secretos de vida y sin haber formado una familia, sólo saben criticar a medio mundo.
—¿Por qué nos atacas, vos tampoco te casaste?
—Ustedes ni saben  por qué no me casé, y Ana ya murió, déjenla en paz.
Clara notó emoción en la voz de  Juan, se acercó a él y se sentó a su lado.
—Vos estás raro desde la muerte de Ana y cuando viene Beto, se encierran a hablar y terminar llorando.
Juan se levantó furioso, se paró frente a su hermana y abrió los brazos como intentando abarcar con ellos la rabia que le brotaba del pecho.
—Lo que faltaba, ¿nos estaban vigilando, escuchando?
—No Juan, con verles la cara al salir, cualquiera se daba cuenta…
Marta se acercó e intentó abrazar a Juan, el se desprendió de su gesto de cariño, y se acercó a la puerta, la abrió y quedó mirando el jardín.
—Sigue lloviendo, lluvia y cuarentena, ya perdí la cuenta de los días que estamos encerrados.
Ni Clara, ni Marta respondieron. La lluvia  caía con más fuerza, ellas miraban a su hermano esperando algo que ni ellas mismas sabían qué era.
Juan se volvió y sin que le preguntaran, comenzó a hablar:
—Yo fui siempre un tipo muy reservado, sólo Beto, Ana y yo sabíamos la verdad. Ella y yo fuimos pareja desde adolecentes, pero sus padres no me querían, yo era un mecánico de barrio, un don nadie. Entonces apareció Beto, un profesor reconocido, familia  importante y los padres vieron en él al gran candidato ideal para su hija, ustedes lo sospechaban… ¿verdad?
—Algo sospechamos desde el día que ella murió, y te vimos llorar, no se llora así por una amiga.
—¿Beto lo sabía? —Pregunto Marta.
—Desde el principio.
Marta se cubrió la cara con las manos, se dejó caer en el sillón.
—No lo puedo creer, un cornudo consciente.
—¡Basta! —Juan las miraba con furia, golpeó la pared con los puños y les dijo:
—Ustedes no saben nada, la verdad es difícil de entender.
Las lágrimas le quemaban los ojos.
—¿Cuál es la verdad?—Preguntó Clara.
—Que fuimos tres desgraciados viviendo de a sorbos la vida, con miedo y metidos en una trampa indecible, que nadie  podría entender.
Juan daba vueltas, quedaron en silencio, ellas esperando y él sin saber por dónde continuar.
—Los padres de Ana formalizaron el noviazgo, ni Beto supo como lo hicieron, de pronto se encontró comprometido sin haberlo buscado. Ana habló con él y le dijo la verdad; que me amaba y esperaba un hijo mío.
—¿Qué? —la voz de Clara fue un grito —¿Qué pasó con ese embarazo?
—Lo perdió en el quinto mes…—dijo Juan— ya estaban casados.
—Por eso fue todo tan apurado —comentó Marta— .No entiendo cómo Beto aceptó tal situación…
—Por qué a él le convenía, él también llevaba sobre sus hombros una historia de vida difícil, Beto es Gay, y su familia vivía de pura apariencia y, él, en cada viaje que hacía, se iba con su pareja de toda la vida, no se olviden que hace treinta años atrás nadie se animaba a declarar que era Gay, sin ser despreciado por su entorno. Se casaron para librarse de las familias.
—¡Todo esto es una locura! —dijo Marta— Parece el argumento una novela.
Juan simulo una triste sonrisa y asintió con la cabeza.
—La situaciones que nos toca vivir, son peor que una ficción.
Clara cerró la puerta de calle y quedó mirando la lluvia por la ventana, ahora era ella la que no lograba contener el llanto.
—Es la vida Clara, no todos la disfrutan color de rosa, algunos nos conformamos a vivirla de a poco y como viene.
Juan se acercó a Clara, la abrazó y quedaron en silencio.
—Te dije que no se puede hablar sobre la vida ajena, cada uno carga su cruz y avanza en la vida como puede.
—¿Los hijos saben la verdad? —preguntó Clara.
—Si, después de la muerte de Ana, Beto habló con ellos, al principio, se enojaron, pero son adultos y con el tiempo entendieron.
Clara seguía llorando.
—Bueno, basta de llanto, —le dijo Juan— que entre la lluvia y las lágrimas nos vamos humedecer hasta el alma. Marta se unió a los dos y protestando les dijo:
—Vamos a jugar un partido de truco, como cuando éramos chicos, y luego pedimos unas pizzas para olvidar tantas tristezas.
—Vos lo arreglas todo comiendo —la voz de Juan intentaba ser amable.
—Es la vida hermano, una de cal y otra de arena…






24 comentarios:

Campirela_ dijo...

Un fantástico relato donde la vida nos da estás sorpresas,cada uno tiene su propia historia y a veces las apariencias engañan .
Gracias amiga por contarlo tan bonito .
Un beso y abrazo para esta noche.

Ester dijo...

Podría ser una historia real, nada es como parece y en esta ocasión todo ha salido a la luz a causa del confinamiento.Un abrazo

Sandra Figueroa dijo...

Fantástico relato amiga, conozco a una pareja que vivió una historia parecida, ambos ya murieron, son familia cercana. Saludos.

" R y k @ r d o " dijo...

Bom dia

Nem tudo o que parece o é

Cumprimentos

Elda dijo...

Que triste vida la de los tres, y es que la sociedad nunca ha ayudado nada a mejorar las situaciones de historias como esta, u otras similares.
Hermoso relato que cuentas con la fantástica forma que tienes de escribir.
Un placer la lectura María Rosa.
Buen fin de semana y un abrazo.

Antorelo dijo...

Excelente relato, que seguro se habrá dado más de una vez en realidad. Muy bien contado, como siempre. Un abrazo

Susana dijo...

Vaya secreto de familia. Un beso

Mª Jesús Muñoz dijo...

¡¡Cuántas historias habrán salido a la luz en este confinamiento!!A veces hay que encerrarse para parar el tiempo y recuperar la palabra y el entendimiento. La historia secreta del hermano unió a los tres hermanos, que al fin comprendieron y se apoyaron.
Mi felicitación y mi abrazo por tu buena prosa y destreza literaria, María Rosa.

Rafael dijo...

Ese es el resumen de la vida, "una de cal y otra de arena"...
Un abrazo.

Silvia dijo...

Que hermoso 🌹😘

A. dijo...

Excelente relato rosa... Todos somos nuestra propia historia, por lo que no se debe juzgar sin antes saber! Historias como la de tu relato, podría ser la de cualquiera.
Me encantó... Buen finde tengas.
Besitos

carmen estany dijo...

El lado bueno de este confinamiento es la convivencia continua de las familias.A los tres hermanos les ha servido para sincerarse y unirse.Las hermanas han aprendido a no juzgar y Juan a ser más comunicativo.
Un abrazo Mariarosa

Merce Ares dijo...

Hola María Rosa: Muy bueno este relato que refleja la realidad de muchos hogares, con verdades que salen a la luz, por eso hay que respetar todas las situaciones, y más cuando uno no es el protagonista y ve desde afuera el asunto o conflicto. Agradezco tu paso por mi espacio y te envío un beso!!

Siby dijo...



Es cierto este problema que estamos
viviendo, tal vez nos acerco mas
a las familias, eso es lo mejor que paso,
un gusto apreciar tus letras mi amiga.

Besitos dulces
Siby

J.P. Alexander dijo...

Vemos caras y corazones no sabemos. Cada quien tiene algo que cargar. Buena historia. Te mando un beso

Meulen dijo...

Bien dicho es que es inútil pretender tapar el sol con un dedo...y muchos hoy son llamados a hacer esa retrospectiva de vida sin faltar a la verdad y ver que resuelve al final y no seguir atascado en la rabia ....
ABRAZO.

RECOMENZAR dijo...

Hoy necesitaba un poco de lluvia para limpiar mi alma por dentro.
Me asombras cuando escribes
Lo que te sale de adentro, me contacta con lo que más quiero.
Y a veces me gustaría borrarme y empezar de nuevo
Me gusta el silencio del repicar de la gotas que desde aquí estoy oyendo ... Tanto como el agua que en Buenos Aires esta cayendo
Hoy necesito tus palabras compatriota
always

El Baile de Norte dijo...

El entorno propiciado por el tiempo climatológico, la estación del año y la cuarentena es propicio para revelar historias,... historias que esconden vidas enteras tras ellas.
Buen fin de semana!

Margarita HP dijo...

Hola Maria Rosa, como siempre admirada de tu forma de narrar. Qué historia más peculiar, y a la vez, emotiva. ¡Me ha encantado! Besos :D

Estrella Amaranto dijo...

Buen argumento para novela o película, aunque en realidad, es la propia vida la auténtica maestra o autora de tan desgarradoras historias y que gracias a la soltura de tu bella narrativa, nos haces partícipes de todo este curioso entramado de emociones que palpitan a medida que nos internamos en la gran tragedia que esconden estos personajes de carne y hueso.

Un saludo y que la salud te acompañe en el invierno.

Joaquín Galán dijo...

Qué cierto es aquello de que no se debe opinar nunca sobre las vidas ajenas,siempre aparecerá una opinión simplista por no conocer la realidad.La vida es así,una especie de lotería que el destino nos adjudica y que pocas veces sale premiada.
Un buen relato que ha mantenido mi interés hasta el final.

Abrazo Mariarosa.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Un texto narrativo humano. La vida más allá de las apariencias con su carga de dolor. Un abrazo. Carlos

THE ONLY TRUE HACKER IN THE WORLD ® dijo...
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Laura. M dijo...

Cada persona y su historia, y en circustancias tan especiales y días tan largos parecen que afloran más las tensiones.
Deseo que ya estéis un poco más libres.Pero hay que seguir con mucho cuidado.
Buen fin de semana.
Un abrazo.

Aquella paloma.

Durante   la noche, se   quedaba en el alfeizar de la ventana. Buscaba con su pico sobre el cemento, no sé qué, allí solo había tierra ...