lunes

Ceguera.




Anochecía y los tres amigos caminaban juntos hacía la puerta de calle.
—Llegó el momento de despedirnos —dijo Raúl— que disfrutes en Italia, te deseo suerte.
—Gracias, no va a ser fácil, tengo que dejar en Buenos Aires mis amigos y mi familia —la voz de Marcos se quebró, no dejaba  de mirar a Camila.
Raúl  trató de inventar una sonrisa, de pronto exclamó:       
—Tengo frío, que tengas un buen viaje Marcos — estrechó la mano del amigo y se marchó golpeando las paredes del pasillo con su bastón blanco.
Quedaron solos. Camila soltó el llanto contenido, Marcos la tomó de la cintura y la besó con el dolor de saber que sería la última vez. Quedaron abrazados hasta que ella, suavemente se separó.
—No puedo Marcos, a veces, sus ojos vacios  me siguen y presiento que me está mirando.
Él le acarició la cara.
—No sé si Raúl hubiera hecho lo mismo por mí, te amo y porque  él que es mi amigo; te dejo a su lado.
Marcos se fue, como una garganta lo fue tragando la noche y Camila quedó sola, intentando calmar el dolor que la agitaba por dentro, no quería que Raúl descubriera que había llorado.  
Entró.
—Hace frió Raúl, voy a cerrar la ventana.

—Déjala así, me gusta la brisa y esa luna enorme, tan blanca,  parece una ventana en el cielo.





17 comentarios:

Diana de Méridor dijo...

A veces la ceguera es una bendición. Evita el dolor. Pero... veo que no siempre se es tan ciego como parece.

Feliz comienzo de semana

Bisous

Sara O. Durán dijo...

No era tan ciego entonces. Lo traicionó su gusto por la luna.
Besos.

José A. García dijo...

El mejor ciego es el que elige qué ver y qué ignorar, sin dudas.

Saludos,

J.

Pedro Luso dijo...

Excelente o seu "Cegueta", Maria Rosa, um belíssimo conto. Gostei muito. Parabéns.
Uma ótima semana.
Grande abraço.
Pedro

Susana dijo...

Así que no era ciego... Un beso

Mirella S. dijo...

Un final imprevisto, una historia tan breve y con tanto contenido no dicho.
Muy buen micro, Mariarosa.
Besos.

Margarita HP dijo...

Un micro relato fantástico María Rosa. ES increíble todo lo que has dicho en tan poco. Muchos besos :D

Mari-Pi-R dijo...

Una situación dificil de llevar cuando uno deja una buena amistad.
Un abrazo

Luján Fraix dijo...

Qué historia intensa.
La ceguera como una máscara no le permite ver lo que no quiere.
Excelente amiga.

Besos

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Es un claro caso de que las historias se basan en conflictos. En este caso, el amor y la amistad.
¿Se justifica el abandonar tanto, incluso a una mujer, por un amigo?
Hay algo antipático en eso de cortar la despedida, por el frío. Un frío que luego no importó.
Parece que la ceguera no era tanto, que los ojos no estaban tan vacíos. Y hasta sospecho una habilidad manipuladora.
Mi colega demiurgo lo resumió bien.

Bien contado.
Un abrazo.

Navegante dijo...

Todo un conflicto bien guionado y con sorpresa final. Un gran micro relato.
Saludos.

TIGUAZ dijo...

No hay ceguera más grande que la del que no quiere ver. Me fascina el leerte. Mi cariño.

RECOMENZAR dijo...

Tu romance con la luna
un hombre que te diga palabras así deja la ventana abierta......
Llevas en tu sangre maravillosas letras


"Quedate con alguien quien te haga perder la cabeza y ni siquiera puedas recordar tu nombre"

cachos de vida dijo...

Bonito relato.
Feliz fin de semana.
Un abrazo.

lanochedemedianoche dijo...

La ceguera se convierte en una tabla de salvación cuando no hay donde aferrarse, siempre tan buenos tus relatos querida María Rosa.
Abrazo

Meulen dijo...

Ciego y frío...
así vislumbro el corazón de esa persona, imbuida en un engaño...asegurándose algo que no le pertenece , ni merece el sacrificio ...

Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Dejas para el epílogo si la mujer despierta y descubre al fin al tramposo.

Y de que los hay , los hay.

Te dejo un abrazo.

Meulen.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

El final da razones. UN abrazo. Carlos

Dios los guarde.

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