lunes

Cosas de mi padre.



Como si sacara un tesoro del bolsillo trasero de su pantalón, mi padre extraía una libretita de tapas negras y un pequeño lápiz de punta fina  y allí anotaba lo que debía comprar en el supermercado. Los días flotaban a su lado plácidamente, el apuro no existía para él y el sol mañanero era un amigo, cuando la voz de mi madre se elevaba desde el jardín:
—Juan anota azúcar.

De mañana bien temprano, con el aleteo de las hojas otoñales, empujadas por el viento que llegaba del mar; él salía a sus quehaceres. Las  cajeras del supermercado Toledo, al verlo llegar sonreían. Siempre rezongaba por algo. Habían subido los precios o  las naranjas no eran de buena calidad. El tema, era una forma de entablar una conversación, la empleada lo sabía y preguntaba:
—¿Qué dice su libreta don Juan, hoy gastó más que ayer?

¿Por qué la memoria, esa curiosa de la vida, trajo  el recuerdo del abuelo y aquellos detalles?    
Las calles zigzagueantes del barrio Constitución en Mar del Plata, el brillante aroma del mar y los pinos bordeando las veredas.
Hace  tantos años que el abuelo ya no está a mi lado y sin embargo, fue abrir una caja que dormía su sueño de tierra y telarañas en el altillo, encontrar algunas de sus cosas; el viejo reloj  pulsera, sus cuadernos con las letras de sus tangos preferidos y la libretita donde su letra prolija y alargada había detallado mercadería y precio.   

¡Qué  personaje fue mi padre! Seguramente el paso de los años, amplió su figura y sus pequeñas hazañas se multiplicaron con el cariño. Suele suceder que algunos momentos, se perdieron de mi memoria, como por ejemplo el día en que murió, pocas cosas de ese momento recuerdo  y otras regresan solas, como amigas que me visitan para despertar mi sonrisa.


22 comentarios:

josé dijo...

Muy buen enlace de tu memoria con las cosas de tu padre, y el contacto con tus palabras fue cuando detallas el asunto de tu viejo y el tango, algo que tengo tan presente con el mío. Un día lo cuento, es promesa. gracias

TIGUAZ dijo...

Los recuerdos siempre adornan la memoria, mi padre hace 10 años que me regaló su ausencia y en multitud de ocasiones por cientos de cosas, vivo tambiem su recuerdo. Un bello relato, como siempre mi sincero aplauso.

Abuela Ciber dijo...

Atesorando recuerdos de seres queridos y siempre presentes
Cariños

Pluma Roja dijo...

Suele suceder que la memoria pierde el recuerdo de algo que nos ha dolido mucho. Un deceso por ejemplo.

Bonito relato adornado con recuerdos cálidos.

Saludos María Rosa.

Mirella S. dijo...

La ternura melancólica que acompaña los recuerdos de actos pequeños, cotidianos y antiguos, nos acerca a figuras ya abstractas, pero de las que no se ha perdido la emoción.
Besos, Mariarosa.

Mari-Pi-R dijo...

Esos tiempos siempre me parecen los mejores ya que me recuerdan cosas vividas, hoy con el móvil se ha perdido toda la autenticidad de las cosas.
Muy bonito recuerdo de tu papá.
Un abrazo.

María Socorro Luis dijo...

Bellísimo.

Esas cosas sencillas, repetidas, son las que arañan los recuerdos y nos llegan con ese sabor de dulce tristeza.

Besos, Mariarosa.

Rosana Marti dijo...

Un precioso recuerdo amiga, tu padre como solemos decir en España, era muy apañao.

Besos y feliz semana.

MaRía dijo...

Que hermosa caricia dejaste en esta historia.
Sabes? Mi padre se fue tan pronto que me quedé con hambre, lo disfruté tan poco, de niña los recuerdos son confusos y de adolescente me fijé en otro hombrecito.

Y la vida te sorprende y te deja un tiempo varada en un ring de tf

Un abrazo

Mª Jesús Muñoz dijo...

Preciosos recuerdos, que nos hablan y nos traen su presencia...Siempre dicen que la sincronía entre el cielo y la tierra son una realidad...Ellos también nos tienen presentes, amiga.
Mi felicitación y mi abrazo por tu bello y entrañable posts.
M.Jesús

maría del rosario Alessandrini dijo...

Esos recuerdos nos acompañan en la vida,felicitaciones amiga.
Besos de luz

AMBAR dijo...

Recuerdos que van y vienen pero que nunca desaparecen.
Noa acompañan toda la vida.
Un abrazo.
Ambar

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Tienes razón, María Rosa, esos encuentros con los recuerdos que hallamos en objetos guardados, nos traen la memoria de la familia, la de los padres o abuelos, y sus manía, con la de la libretica. Mi papá, cuando íbamos a dar una serenata, o tocábamos dentro de una casa, cuando ya tenía sus cervezas encima, me daba un "clavo", una especia para el buen sabor, y sacba una peinilla, y me decía péinese. Vaya¡ UN abrazo. carlos

el oso dijo...

La emoción es eso, dejarse llevar por lo que nos conmueve.
No soy de los que creen que hay que dejar todo atrás siempre. Somos lo que somos y lo que fuimos, plagados de huellas, de olores, de amores.
Besos

Ernesto. dijo...

Cosas. Cosas de mi madre, mi abuelo, mi tía, mi otra abuela... Cosas del ayer.

Vivimos un mundo lleno de cosas que, en ocasiones, afloran en el recuerdo o la memoria. Cosas, que no "cachivaches".

Hilvanar con ellos esa trama vivida del personaje y nosotros da, en ocasiones también, esa sacudida que nos saca del día a día de hoy... Tan distante, tan extraño de la realidad compartida.

Un abrazo, Mariarosa.

Anónimo dijo...


Hola María Rosa....Un relato que tiene sin lugar a dudas el suave sabor de recuerdos, de situaciones y vivencias que revelan aquellas cosas que nos impactaron. Y que lindo es recordar al ser querido, hoy de cuerpo ausente, pero aún así, siempre presente en nuestra memoria...Un escrito con un alto contenido humano...Simplemente,,,¡¡Gracias.!! Juan¨Ángel Petta

Diego Sánchez dijo...

Hermoso relato en torno a recuerdos que a todos nos gusta rememorar de cuando en cuando.
Feliz fin de semana.
Un abrazo.

Lujan Fraix dijo...

Los objetos queridos nos traen a la memoria a aquellos seres que tanto amamos, es como tenerlos cerca, como acariciarlos... yo soy muy nostálgica y me encanta recordar a quienes fueron parte de mí. Hermoso relato, me siento identificada.
Un beso grande querida amiga.

Lujan Fraix dijo...

Los objetos queridos nos traen a la memoria a aquellos seres que tanto amamos, es como tenerlos cerca, como acariciarlos... yo soy muy nostálgica y me encanta recordar a quienes fueron parte de mí. Hermoso relato, me siento identificada.
Un beso grande querida amiga.

Franziska dijo...

En las pequeñas cosas cotidianas están los recuerdos más entrañables. No olvidar las pequeñas cosas es mantener vivo el recuerdo de las personas. Bonito relat. Un abrazo. Franziska

José A. García dijo...

Ese descubrimiento serviría para ver cómo han variados los precios de los productos de primera necesidad desde la última vez que se anotó algo en esa libreta y la actualidad. No sería mucho, pero se han armado tesis doctorales en historia con mucho menos.

Saludos!

J.

Carmen Estany dijo...

Los recuerdos de nuestros seres queridos nos acompañan toda la vida y guardamos como "reliquias"
los objetos de su pertenencia.
Muy bonito.
Un abrazo

Gracias por pasar....

Cada palabra es el eslabón de un rosario que va enlazando cuentos y poemas, historias que alguna vez imaginé, que me han contado o que escuché el un micro de viaje y hoy nacen para ustedes.
Gracias por acompañarme en esta dicha de escribir.

María Rosa