martes

Un sábado más.


El pentagrama de la calle desgranaba una música conocida no lograba recordar su nombre.

Me fui, no ibas a llegar, lo sabía.

Me tragó la boca del subte, me abrazó el olor de los trenes, ese acido mezcla de hierro y humedad, la pálida luz de los vagones y la oscuridad interminable con fragmentos de luz lastimando mis ojos.

No llegaste, otro sábado igual a otros. Bajé en Lacroze, cruce la avenida y entré al cementerio.

            La gente cruzaba sin verme, todavía no me acostumbro  a ser un fantasma. Llegué a mi tumba y encontré las rosas de cada sábado, nuevamente   nos habíamos desencontrado.

 




Para los que no conocen Buenos Aires, frente a la estación Lacroze, está el cementerio más grande de la ciudad; Chacarita.


19 comentarios:

Margarita HP dijo...

María Rosa, me encantan tus relatos, siempre tienen un final inesperado y eso me encanta. Besos :D

Auroratris dijo...

Una gran historia, MariaRosa. Cuántos de ellos nos rodean y nos acompañan.

Mil besitos para ti y feliz día ❤️

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Vea que el amor persiste después de la muerte. Un brazo. carlos

Susana Moreno dijo...

Qué lástima que no se encontrara. Un beso

Campirela_ dijo...

Que historia y ese final es sorprendente. El fantasma esperando a su amor, no se cruzan pero él sabe que ella todavía le recuerda para muestras esas flores en su tumba. Gracias por el apunte ya sabemos una cosa más. Un besote grande.

Franziska dijo...

Ese encuentro que todavía no se producirá hasta que las rosas se ausenten definitivamente. Interesantísimo relato. Un abrazo.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Precioso tu relato, amiga...Nos muestras esas dos dimensiones, el aquí y el allá, que no acaban de encontrarse. Posiblemente nos siguen esperando, ayudando, acompañando e impulsando a seguir adelante, pero nuestro cuerpo físico nos ata a la tierra y no podemos verlos, aunque a veces los sintamos cerca.
Mi abrazo entrañable y agradecido por tus buenos temas y cercanía con todos.

Elda dijo...

María Rosa, que bonito, un cruce entre el aquí y el allá.
Me ha sorprendido mucho y muy gratamente este tema tan bien llevado. Un corto que no le hace falta ser más largo.
Me ha encantado, y ese puntito que normalmente pones a tus historias.
Es muy placentero leerte.
Un abrazo.

Nocturno Náufrago dijo...

Tremendo relato María Rosa. Y tal vez así sea, los desencuentros quizás ocurran también en el mundo mágico.
Como siempre, nos dejás una prosa bien contada y con final sorpresivo.
Abrazo.

jose mauricio hernandez lara dijo...

Excelente relato. El amor trasciende las fronteras de la vida y la muerte. Triste cuando transitan por dimensiones opuestas, pero algún día se encontrarán.

Me encanto.

Saludos.

Hada de las Rosas dijo...

Que tal maria rosa!
buen cuento, como los habituales tuyos. Me gusto la parte en que dice olor a metal y humedad... es tal cual! para mi eso es asi porque esta lleno de fantasmas vagabundos
buscando ese amor que les vuelva a hacer el corazon latir y poner la sangre a correr.

Sandra Figueroa dijo...

Hay amores que ni la muerte puede separar. Saludos amiga.

Marinela dijo...

Querida MªRosa, otro de tus relatos, corto pero intenso, con pocas palabras has contado una historia de amor rota por la muerte.
Un abrazo

maite-volarela dijo...

Qué buena esa ambientación de los túneles con tan pocas palabras. Qué bien manejas estos temas, siempre me dejas pensativa e inspirada...
Un abrazo :)

unjardinsostenible dijo...

Me ha encantado ese corto relato que lo tiene todo e incluso ese final inesperado. Dos cuerpos y dimensiones tratando de encontrarse. Te felicito mariarosa por tu buen hacer.
Un abrazo amiga y buen mes de mayo.

AMALIA dijo...

Impactante relato. Estupendo.
Un abrazo.

Laura. M dijo...

Que buen corto e inesperado final con amores vagando eternamente.
Buen martes Mariarosa.
Un abrazo.

buhoevanescente dijo...

Excelente!!! Me encantó 😊

Meulen dijo...

Supongo al fin ella se da cuenta que sí el llegó...
claro fue tarde , pero ahí estaba...

Besos.

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