lunes

La senda.








Su padre le había hablado sobre el misterio de la muerte. Será un largo andar a oscura –le decía.  Encontrarás  caminos que se abren, ignóralos, no son los verdaderos y aunque  percibas que te acechan ojos indiscretos; sigue adelante. Al final hallaras una gran piedra  y al apoyar tus manos sobre ella, la oscuridad te abrazará, hasta entender que te ahogan esos brazos de bruma y todo terminará para ti.
Era el presagio de un hombre que vivió acorralado por la amargura y la fue transmitiendo a cada uno de sus hijos.
Y ahora, que se acercaba el final, otra voz brotaba sin saber desde donde, si desde su mente o desde la brisa azul que entraba  por la ventana entreabierta; era su madre que le hablaba. Ella  fue diferente a todas las personas que rodearon su vida, pero tan débil ante el carácter de su padre. Había sido clara en sus enseñanzas, rezadas en voz baja y a escondidas, la muerte, según su madre era una senda hacía la luz y ella lo estaría esperando.

Y ahora que el sueño lo vencía, no lograba abrir los ojos, se dejó llevar por esa suerte de vuelo sin destino. Nadie lo acompañaba, ya todos habían partido y él era el último de esa familia,  donde la soledad fue aceptada por todos, sin una queja. Gravitaba alrededor de su cama, el canto indefinido de un pájaro le llegó  cercano, tal vez, el sería su acompañante en esa senda desconocida; el momento había llegado.

Se halló en un pasillo brumoso, a medida que avanzaba pudo distinguir  la vía principal y los caminos que se dividían  a izquierda y derecha. El miedo que había intuido al pensar en ese momento, no existía. Un viento invisible agitaba su ropa y lo empujaba hacia adelante. Se encontró frente a una piedra que, al apoyar sus manos, se abrió de par en par para darle paso y cuando esperaba lo peor, una luz intensa  lo recibió. Había llegado.



22 comentarios:

Pedro Luso dijo...

Olá, Maria Rosa!
Gostei muito de "La senda", tua bela narrativa, da qual transcrevo este trecho, bom como os demais trechos da narrativa:

"Y ahora que el sueño lo vencía, no lograba abrir los ojos, se dejó llevar por esa suerte de vuelo sin destino. Nadie lo acompañaba, ya todos habían partido y él era el último de esa familia, donde la soledad fue aceptada por todos, sin una queja. Gravitaba alrededor de su cama, el canto indefinido de un pájaro le llegó cercano, tal vez, el sería su acompañante en esa senda desconocida; el momento había llegado."

Bjs.
Pedro

Susana A dijo...

Al menos al final valió la pena. Un beso.

TIGUAZ dijo...

Que es la muerte? Vivo sin vivir en mi y tan larga vida espero que muero por que no muero...´
Tus relatos en ocasiones me trasportan a esos otros mundos.Mi cariño ya sabes desde donde

Rafael dijo...

La senda del largo viaje.
Un abrazo.

Elda dijo...

Siempre un placer leer tus relatos que narras con tanto acierto, haciendo la lectura de lo más ameno, sea cual sea el tema.
Esa senda desconocida, que no tengo ninguna gana de conocer, jeje, que sea de lo más suave.
Un abrazo.

Sara O. Durán dijo...

Ese viaje que todos habremos de hacer, es un misterio. Muy buena tu historia.
Besos de anís.




Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

El tema del camino de la muerte, siempre será un tópico bueno el relato negro. Un abrazo. carlos

Margarita HP dijo...

Cada vez que leo tus historias estoy totalmente segura de que no se como van a terminar. Me encantan los giros de tus relatos. Hoy, una vez más, me has tenido en vilo. Me encanta como en una sola frase, en unas cuantas palabras, has dado ese giro.
Muchos besos María Rosa :D

J.P. Alexander dijo...

Uy al final se sintió libre . Muy bella historia te mando un beso

Mari-Pi-R dijo...

Un camino angustioso de pensar pero que al final tendrá un buen fin.
Un abrazo.

Rafa Hernández dijo...

Las sendas desconocidas tienen su riesgo, pero a veces vale la pena intentarlo.

Abrazo.

Soñadora dijo...

Que bonito que al final hubo luz! Una alegría volver a leerte.

Un abrazo!

Mª Jesús Muñoz dijo...

María Rosa, siempre dicen que los seres queridos vienen a acompañarnos en las últimas horas de vida...En este caso es su madre, entrañable y cálida, que le inspiró tranquilidad ante la senda y al final la luz se abrió, como un regalo...Muy bella e inspiradora, amiga.
Mi felicitación y mi abrazo, amiga.

Ernesto. dijo...

Un bonito relato lleno de matices que enriquecen siempre tus "reales" historias...

Abrazo Mariarosa.

Franziska dijo...

Quisiera ser capaz de transmitir con mis palabras la hondura de mis mejores deseos para que la felicidad sea una realidad en vuestra vida:en estas Navidades y en el año que está a punto de llegar.

Voy a tomarme algún tiempo de descanso y es por esa razón que no llegarán mis comentarios a vuestros blogs. En cuanto me sea posible, retornaré.

Con el afecto y la cordialidad de siempre, repito:

¡Feliz Navidad y que el Año Nuevo os colme a todos de paz, amor y libertad!

Diego Sánchez dijo...

Feliz fin de semana
Un abrazo.

Magdeli Valdés dijo...

No sabes como me emocionó este relato!

Si, yo creo en que los abrazaré al otro lado...

Nada se comparará a esa grandeza infinita.

El amor todo lo puede!

Abrazos.

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Somos luz, de ella partimos y a ella volveremos....

Paz&Luz

Isaac

Alicia dijo...

Por lo menos murio tranquilo y llego al lado de su madre. Besos

Magdeli Valdés dijo...

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★ ★ ▐▄ƠƔЄ❥ U♥ Navidad Paz y Amor <3 ♥

LA ALEGRÍA NUNCA SE ALEJE DE TU CORAZÓN

LA VIDA NOS OFRECE LO MARAVILLOSO A CADA PASO

QUE LA LUZ ACOMPAÑE LOS PENSAMIENTOS Y SENTIR DEL CORAZÓN

TENGAS BENDICIONES A TU VIDA!!

AMALIA dijo...

Un bello relato.

Te deseo una Navidad muy feliz,

Un beso y siempre muy grato leerte.

Anónimo dijo...

Un relato mas que interesante, llega a los ojos así simplemente,como un día cualquiera,pero lleno de amor
gracias
lidia-la escriba
www.nuncajamashablamos.blogspot.com.ar un blog vacío de comentarios, y de seguidores que no me siguen jamas!

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