miércoles

En carne propia




Orlando revolvió el café, dibujaba círculos infinitos, intentando comprender; ¿qué hacía allí?  Un sol sin fuerza se filtraba por los ventanales del bar e iluminaba las mesas vacías. Movió la cabeza y sonrió estúpidamente.  Sentada  frente a él, Verónica lo miraba con tristeza.
—Que tonto fui —dijo sin mirarla— me engañaste como a un adolescente. Creí en vos, no descubrí que estabas mintiendo. Hasta pensé que vivir juntos sería una linda oportunidad  de  sonreírle a la vida.
Veronica hace un gesto con la mano intentando explicar algo, no lo consigue, sólo dice:
—No hables así. Yo creí estar enamorada, imaginé que lo nuestro sería para siempre, pero me equivoqué.
—Sí parece la letra de un tango, mejor no sigas. Siempre fui yo el que se iba, el que abandonaba y repetía las  palabras que vos estás diciendo.  Esta situación la viví muchas veces,  estando del otro lado y ahora estoy recibiendo en carne propia lo  que hice tantas veces. Me dijiste que no amabas a tu marido, que no eras feliz, ¿no fue así? Y  ahora te despertaste con el cuento de la culpa —levantó la voz y exclamó— ¡Lo amaste siempre!  ¿Y yo qué? Un año que me venias jurando amor…tus palabras eran una grabación gastada y yo un tonto que se enamoró, debe ser que me estoy poniendo viejo. ¿Será eso?  ¿Te pesan mis cincuenta  años?
—No, te juro que no…
—Basta, no mientas más. Comprendo, fui un tiempo de recreo en tu aburrida vida de pareja, pero mira si seré infeliz, tanta cama, tantas mujeres y pierdo el corazón con la mujer equivocada.
—Es que nuestra relación me da culpa, no puedo seguir viviendo así…
—¿Culpa? ¿Después de un año te agarró la culpa? Pone las cartas sobre la mesa…sincérate;  de tu parte nunca hubo amor. Disfrutaste metiéndole  los cuernos a tu marido, esa adrenalina de la trampa; es placentera. Te comprendo, si yo lo viví. También lo disfrutaba, sólo que ahora se dieron vuelta los papeles y, me toca perder.
—No quiero despedirme así, estás mal.
—Y cómo voy a estar, si te quiero…
Orlando se puso de pie, tomó el abrigo y sin mirarla le dijo:
—Me voy, el café está frío… —su última mirada fue una caricia— que seas feliz.
—Orlando, no te vayas así.
Él se volvió  y le dijo:
—No te preocupes, es la primera vez que me pasa, es seguro que no me va a durar mucho el dolor…eso espero.
Se fue.       

Sonó el  celular, ella  atendió:
-Si querido,  voy para allá, me detuve en una zapatería… no, no compre nada,  era un calzado bonito pero demasiado caro. En casa te cuento…un beso…




22 comentarios:

Sara O. Durán dijo...

Le dio Verónica a probar un poco de su propio chocolate.
Un beso.

Carlos Alberto. dijo...

Tomale, pa'que veas lo que se siente...
muy bueno Rosa

Abrazos
Carlos Alberto

Elda dijo...

Cosas del amor... engaños, desamor; en cualquier caso siempre hay uno que sufre, y en este caso probó de su propia medicina.
Estupendo leer tus historias María Rosa.
Un abrazo.

Margarita HP dijo...

Uf, qué historia. Como la vida misma. Este tipo de cosas pasa y creo que más de lo que a veces queremos admitir. Lástima por ambos. Por ella, porque supongo que en el fondo tendrá el corazón dividido, no sé. Habría que ver porque decidió engañar a su marido por Orlando. Si se enamoró o qué. Y por él, porque parece que se ha enamorado. En cualquier caso, estas historias no funcionan a la larga. Tarde o temprano duelen, digo yo.
Un beso Maria Rosa. Me encanta como escribes :D

Mª Jesús Muñoz dijo...

María Rosa, nos dejas en tu historia esa lucha entre la mente y el corazón, entre el deber y la pasión, entre el amor, el desamor y el olvido...Los sentimientos humanos, que van y vienen, nos prueban y nos hacen sufrir...De ahí aprendemos poco a poco a conseguir el equilibrio interior y la paz.
Mi felicitación y mi abrazo por tus buenas historias.

Mirella S. dijo...

La ambigüedad, la mentira parecen definir a Verónica, no sé si la culpa, más bien ya se le pasó el interés por Orlando. Y él probó en carne propia lo que le hizo a las anteriores.
Besos, Mariarosa.

Susana A dijo...

Es lo que ocurre cuando se vive una mentira. Un beso.

Lujan Fraix dijo...

Situaciones reales, que suceden a menudo: engaños, amor, desamor, pasiones ocultas... Yo creo que existe un vacío en el alma cuando alguien busca otras experiencias, hay demasiada insatisfacción... deseos de buscar adrenalina cuando todo es demasiado rutinario.
Me encantó el relato.
Besos querida amiga.

Mari-Pi-R dijo...

Desengaños que siempre hay en el amor e incluso cuando uno cree que ha encontrado el bueno.
Tus escritos siempre me llenan.
Un abrazo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Creo que uso lo de los remordimientos como pretexto para darle salida.
Un abrazo.

Ambar dijo...

Los engaños y desengaños están presentes en muchas relaciones de personas que no saben distinguir el amor del capricho.
Buen relato.
Saludos

Diego Sánchez dijo...

Como siempre, me ha encantado la historia.
Feliz fin de semana.
Un abrazo.

Magdeli Valdés dijo...

sí le sucede a muchos que andan prometiendo amores falsos por doquier...
como se dice:
"como la haces la paga..."

cariños amiga.

ReltiH dijo...

ERES MUY CREATIVA!!!!!!
ABRAZOS

Franziska dijo...

Este tipo de historias son, seguramente, mucho más frecuentes de lo que pensamos. Son cosas de mujeres. Siempre el que traiciona se escuda en excusas de ese tipo, no soy feliz, y todo lo que se quiera decir del otro que nunca está presente ni se puede defender. La verdad, mujeres así no he conocido ninguna pero hombres casados que andan buscando un plan para pasarse un buen rato, puedo asegurar que los hay de todas las edades.

La pregunta es ¿por qué cayó en la trampa de enamorarse de una mujer casada? Si era verdad que ella no era feliz, que no quería a su marido ¿por qué no se divorciaba? Lo que es seguro es que una mujer cuando es libre, ya no es tan atractiva y, además, puede convertirse en algo muy problemático.

Como verás `por mis comentarios, has logrado interesarme con tu relato. Es un mérito indudable por tu parte. Este ha sido un pan con mucha miga. Un abrazo. Franziska

Maru dijo...

Pero qué casualidad, esta historia parece la respuesta a la que he publicado en mi blog hace unas horas...qué cosas...un fuerte abrazo María Rosa.

Abuela Ciber dijo...

Pocos escrupulos, la vida les devolvera los bajos sentires.
Cuantas familias destruidas por cabecitas huecas
En fin, haya ellos
Cariños

Anónimo dijo...

Serio,...sin mentiras,,,,Un clásico en las historias de desaveniencias...Muy b ueno...Muy realista...Saludos amiga.Juan Ángel Petta

maría del rosario Alessandrini dijo...

Fue un poco de su propia medicina, excelente María Rosa.
Abrazo

Mª Jesús Muñoz dijo...

María Rosa, todo lo que escribo en mi blog es para todos vosotros...Vuestro es...La oración del ángel de la luz es fundamental en estos momentos, uno de mis hijos está pasando un mal momento y espero que todo salga bien, Dios quiera que si...
Gracias por tu cercanía y te dejo mi abrazo y mi cariño, amiga.

TIGUAZ dijo...

Es un tanto la repetición de los muchos tramos de la vida.Como siempre, querida amiga, magistral. Por razones desalud, no pude haber pasado antes. Un abrazo desde tú otra casa.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

El lama humana, en cuestiones del amor, tiene muchos vericuetos, y uno de ellos, es el engaño y desengaño. Al fín, no somos ángeles. Un abrazo.Grato leerte. carlos

Gracias por pasar....

Cada palabra es el eslabón de un rosario que va enlazando cuentos y poemas, historias que alguna vez imaginé, que me han contado o que escuché el un micro de viaje y hoy nacen para ustedes.
Gracias por acompañarme en esta dicha de escribir.

María Rosa