lunes

El viento en la ventana.

Plaza San Martín. Buenos Aires.






A veces me preguntaba adónde fue aquel tiempo tan feliz, juventud vivida en metódica aventura permanente.
Los queridos amigos ya no estaban en Buenos Aires y la vida era otra, pero yo seguía soñando con revivir aquel tiempo.

De  mi amigo Pablo Estrada me ha quedado sólo el recuerdo de su paso por mi vida; fueron años locos, vividos con intensidad. Lo conocí en una de las tantas reuniones que se realizaban en el bar del griego, un local con intenciones de confitería fina, que nunca llegó a serlo. Se armaban mesas de discusión sobre cualquier tema, dejábamos caer opiniones con la inconsciencia del que  habla por hablar. Soñábamos con parecernos a Borges, con sus frases memorables que deshilábamos,  palabra a palabra, letra a letra. Y entre tanta locura, Marga. Ella siempre presente, junto a Estrada, mirándolo con la adoración de una mujer enamorada.

Algo sucedió entre ellos de lo que no me enteré. Debí viajar a Montevideo y, al regresar, Marga ya no estaba con Pablo, había desaparecido de su vida.

Seguí frecuentándolo. Algunas veces nos encontrábamos en el bar  frente a la Iglesia del Socorro. Me hablaba de tango o de filosofía y yo lo escuchaba en silencio. Siempre resultaban sabias sus reflexiones, sobre la vida; sabiduría de libros y de la calle al mismo tiempo. Pero ya no era el mismo. Aquel que hablaba de los peligros metafísicos,  entre sorbos de ginebra, ya no estaba allí.
Una parte importante de él se había ido con Marga.


Las calles de Buenos Aires se convirtieron en una pasión para Pablo, las recorría buscando a su amor, era un loco más caminando tras  la felicidad. A veces deliraba hablando de ella y me decía:
“El viento en la ventana  parece decir su nombre  y entonces salgo a recorrer las calles y sólo escucho a la gente que cruza apurada. Si hasta los pájaros enmudecen al verme. Tantas veces me había bastado caminar hasta la plaza,  para ver  la luz de la luna alumbrando las calles vacías y desde allí verla llegar;  su silueta  era inconfundible y nos íbamos caminando por la plaza San Martín, abrazados y cantando la última canción de Fito. Con ella la vida era una fiesta, iluminaba todo con su sonrisa”.


Ella  nunca regresó. Pablo  se transformó en una sucesión de quimeras sin sentido e ilusiones rotas, y como ella, él también se perdió de la ciudad, quién sabe en qué ruta. O tal vez, sin que yo lo supiera,  ellos  se encontraron y son  alguna de esas parejas que, eternamente jóvenes, pasean todas las tardes, abrazados y felices, recorriendo Buenos Aires.

23 comentarios:

Maria Rosa dijo...



Hola amigos, gracias por vuestros saludos de Navidad y Año Nuevo.


He regresado con ganas de escribir, espero les guste "El viento en la ventana"
Un abrazo.

mariarosa

TIGUAZ dijo...

Gracias querida amiga por tú presencia tan necesaria a estas páginas. Que este nuevo año sea el inductor de todos tus deseos y sea el artífice de las realidades ocultas. Un fuerte abrazo desde Galicia.

Elda dijo...

Una preciosa historia de desamor, con una dosis de romanticismo preciosa, por parte del protagonista divagando tras su amor.
Un placer y un abrazo.
Feliz Año.

Pedro Luso dijo...

Olá Maria Rosa.
Gostei imensamente desta sua crônica evocativa, tantas recordações de amores e amizades, os encontros no bar do grego, com as conversas que se espichavam no decorrer da tarde ou da noite, as conversas sobre escritores ou poetas, e sobre tango.
Confesso, minha amiga, que me senti em Buenos Aires. Parabéns.
Um excelente ano de 2017.
Abraços.
Pedro.

Mirella S. dijo...

Una historia de amores tristes, de huidas y de búsquedas por calles que parecen no conducir a ninguna parte, porque a Pablo no lo conducen hasta Marga.
Me gusta ese tono de misterio, no saber por qué ella se fue y lo dejó.
El final es buenísimo.

Te deseo que tengas un excelente 2017, pleno de felicidades.
Besos, Mariarosa.

Mari-Pi-R dijo...

No pierdas en animo en tu escritura para el 2017, tus escritos están llenos de pasión.
La vida no nos da siempre lo esperado y una perdida de amor es un sufrimiento que se arrastra toda una vida.
Un abrazo.

Pluma Roja dijo...

Así sucede los amigos desaparecen y luego ya no volvemos a saber de ellos. Lo bueno es que viven en nuestra memoria y mientras eso pase no mueren. Quizás por allí andarán los protagonistas cada uno por su lado y tal vez con gran realización.

Saludos María Rosa. Espero que tengas un año 2017 lleno de mucha salud y amor. Y ¿Por qué no? también con dinero.

Besos.

Franziska dijo...

Hay algo que inunda de tristeza pero que, al mismo tiempo, enciende las dudas. Nunca mueren las personas que vivvieron en nuestra mente, que se alojaron en nuestra vida con su presencia y con toda su alma a cuestas. En nuestra vida se cruzan muchas vidas, muchas personas únicas que no podemos olvidar. Los fantasmas que viven a nuestro lado ¿no es verdad?

Un abrazo. Franziska

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Que entrada tan nostalgica.
Tan poeticamente escrita. Hay melancolia en que no la haya vuelto a encontrar.
Un abrazo.

Abuela Ciber dijo...

Si no siempre la vida nos trae buenos momentos
.
Buen año 2017 para ti y seres queridos !!!!
Gracias por siempre estar !!!!
Cariños

Bertha dijo...

Y, más en fechas tan señaladas que los recuerdos siempre afloran.

¡FELIZ AÑO Mª ROSA!

Un abrazo.

Mª Jesús Muñoz dijo...

María Rosa, nos dejas una bella historia que a todos nos hace pensar en el paso del tiempo...Los protagonistas desaparecieron de la realidad, pero seguro que siguen juntos en otras dimensiones, amiga...
Mi gratitud por tu generosidad y tu arte con las letras, que a todos nos llena de magia y nos ayuda a superar nuestro día a día. Que los Reyes Magos te sigan trayendo inspiración y ánimo para seguir compartiendo con nosotros y haciendo felices a los que te rodean.
Mi abrazo y mi cariño siempre.
M.Jesús

Ernesto. dijo...

Un sentido relato de momentos vividos que parece diluirse en la distancia de los protagonistas. Instantes del día que se comparten con otros cuando los otros están presentes, pero que en su ausencia se trastocan las vidas.

Aunque tal vez volvieron a encontrarse como bien señalas...

Un gran abrazo, Mariarosa.

Maru dijo...

Una historia interesante, unos recuerdos contados como si fueran el presente, siempre un placer leerte. Abrazos.

Diego Sánchez dijo...

Feliz año 2017, feliz fin de semana.
Un abrazo.

maría del rosario Alessandrini dijo...

Es una historia de recuerdos, de una vida vivida a pleno, es amor y nostalgias ,deseos y pasión de esos tiempo, realmente muy bella historia María Rosa.
Abrazote de año nuevo.

Rosana Marti dijo...

Unos recuerdos contados y compartidos en el lindo Buenos Aires.

Un fuerte abrazo...Feliz año!

Magdeli Valdés dijo...

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un abrazo
y feliz año para ti que sean de verdad cosas buenas
que encuentres al camino...

Historias , que dejan la enseñanza
que para algunos(as) nada es eterno

y debemos saber vivir con eso.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Llegas a la nuez del alma humana.Hacer sentir al lector, la quiebra, el desamparo de un hombre, que perdió a quien le daba sentido a su existencia. Un abrazo. Siempre grato de leerte, Rosa. Carlos

José A. García dijo...

La vida juega con nuestras expectativas, todo el tiempo, a veces de formas inesperadas...

Saludos,

J.

Cristina Lopez dijo...

Que bonito escribes, que poetico todo lo que nos pones, desde ya me quedo siguiendote, por mi parte te invito a mi blog, y nos leemos!!

http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es/

MaRía dijo...

Antes de nada quiero desearte muy ,muy feliz año estimada ¡¡

Tú relato ah... que bello y cuanto aroma trae , ni idea tendrás ¡¡ claro
y es que cuando perdemos lo más amado, vagamos sin rumbo, sin norte... y ya no somos los mismos

Hermoso como narras

Un abrazo cruzando orillas

Anónimo dijo...

Espectacular, María Rosa....Como si lo hubieras vivido en realidad....¡¡Que bueno!!!
Al caminar por la calles semivaçías de mi ciudad,...miro hacia todos lados....a ver si veo a alguno de los amantes....Sería lindo verlos juntos....Saludos. querida escritora... Juan Angel Petta

Gracias por pasar....

Cada palabra es el eslabón de un rosario que va enlazando cuentos y poemas, historias que alguna vez imaginé, que me han contado o que escuché el un micro de viaje y hoy nacen para ustedes.
Gracias por acompañarme en esta dicha de escribir.

María Rosa