lunes

El secreto de los caracoles.


 

Cada tarde llegaba a la playa, quedaba de pie frente al horizonte y miraba enamorado esa línea recta que separaba el mar del cielo, a veces, cuando amenazaba tormenta y los colores se fundían entre el rosa y el gris,  y él quedaba allí, sin entender dónde terminaba uno y otro comenzaba.

Esperaba detenido en un mismo punto, no sabía qué, pero permanecía quieto dejando que el viento jugara con su pelo y su camisa, mientras las olas cavando en la arena lo hundían en ella.
Algo llegaría desde las entrañas del océano para él, sólo para él, se lo habían dicho los caracoles que su abuela le enseñó a leer con un secreto movimiento entre sus dedos, los hacía bailar como un trompo y ellos formaban mensajes que siempre se cumplían, esta vez solo dijeron que debía quedarse allí, por eso esperaba, día tras día; esperaba.
Una tarde que el mar embravecido no se conformó con verlo flamear cual bandera, comprendió el peligro, ya no eran sus pies tragados por la arena, fueron sus piernas, quedó inmóvil, no pudo gritar, movió sus brazos intentando salir del abrazo, hasta que un remolino de mar, elevó las olas, lo cercó, lo envolvió y desde la espuma brotó una cabellera oscura un torso desnudo y una cola de sirena elevándose sobre las aguas y asiendo sus manos con una fuerza insospechada en un ser tan delicado y lo llevó, se dejó llevar.

En las noches de luna llena, los pescadores juran haberlo visto nadar junto a una sirena y jugar con ella en el océano, otros dicen que son una pareja de delfines, nadie sabe la verdad, solo la luna, pero ella no habla.



Corregida y editada.

11 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Seguramente era una sirena.
No es mal destino

🌺 Hada de las Rosas 🌺 dijo...

Buenas noches, hermosa Maria Rosa... ese misterio de los caracoles y la espera frente al mar, hasta llegar a ese final magico con la sirena, es una historia tierna y encantadora, como para seguir mirando el mar y preguntarse q secretos escondera. 💗 Bacione.

Ester dijo...

Y nació un tritón, un cuento genial donde los caracoles hablan y cuentan el futuro. Abrazos

Onminayas dijo...

Que bello es tu texto. Tiene ese sabor de las antiguas leyendas que contaban los viejos marineros en las tabernas de los puertos. Imposible leerlo sin que el ambiente se perfume de salitre... Y el final ha sido la guinda, sin duda.

Saludos Insolentes!!

Campirela_ dijo...

Un bellísimo cuento que me ha gustado leer de nuevo.
Bien hecho , gracias por tan bonitas entradas.
Besos 😘

Mª Jesús Muñoz dijo...

Las leyendas tienen siempre una magia especial que nos atrapa, nos muestra otra perspectiva de la vida, donde el sueño y la realidad se mezclan...y sentimos que la vida es todo un misterio que no conocemos, pero que está ahí latiendo a nuestro alrededor...Nos interpela, nos llama y nos cautiva...Precioso y rotundo relato, María Rosa...Mi felicitación por tu sencillez y maestría.
Mi abrazo entrañable y feliz octubre que ya empieza.

ETF dijo...

¡Hola, querida María Rosa! Qué fábula tan desbordante de magia, lirismo y misterio nos regalaste en esta tarde.
Nos llevas de la mano hacia ese horizonte donde el cielo y el agua pierden sus fronteras, contagiándonos la fascinación de ese muchacho que aguarda pacientemente el cumplimiento de un destino revelado por los caracoles de su abuela. Es bellísimo ese contraste entre la aparente inmovilidad del protagonista clavado en la arena y la fuerza desatada del mar que acude a su encuentro, no para tragarlo de forma trágica, sino para salvarlo y transformarlo en leyenda a través del abrazo de la sirena. Ese remate poético, con el testimonio dividido de los pescadores y el silencio cómplice de la luna que todo lo vela, deja un poso de ensueño inolvidable en el alma de quien te lee.
Muchísimas gracias por compartir este cuento tan impregnado de brisa marina, mitología y belleza sugerente en nuestro rincón.
¡Un abrazo fortísimo de vuelta, María Rosa, y que la inspiración te siga regalando historias tan deslumbrantes!

Brurata dijo...

¡Qué bonita historia! Es similar a las antiguas leyendas que explican de una forma mágica y poética el acontecer de las naturaleza.
Me ha encantado leerla.
Un abrazo, María Rosa

Laura. M dijo...

Y se dejó llevar. Realidad y sueño por fin se unieron. Gran texto.
Buena semana Mariarosa.
Un abrazo.

Valdo dijo...

Hay un bello misterio encerrado en tus letras más allá de lo fantástico. La memoria de esa abuela y los caracoles me hacen pensar en una anunciación de un destino y el final con ese silencio cómplice de la luna es muy adecuado al clima del relato.
Te dejo un abrazo.

J.P. Alexander dijo...

Lindo relato. Te mando un beso.

El secreto de los caracoles.

  Cada tarde llegaba a la playa, quedaba de pie frente al horizonte y miraba enamorado esa línea recta que separaba el mar del cielo, a ve...