sábado

Soy Paula.



Relato inspirado en el cuento “El patrón” de Abelardo Castillo.
Uno de los mejores cuentos de la literatura Argentina.






Soy Paula, la hija de un puestero de la estancia vieja, uno que murió achicharrado por salvar la novillada del patrón.

Me crie con mi abuela. Recuerdo muy poco de esos tiempos, es como si una nube hubiera borrado mi memoria. Lo que sí recuerdo,  es mi vida junto a don Antenor. Antenor Domínguez, el patrón.
No fue bueno conmigo, bah… él no era bueno con nadie, jamás le vi un gesto de ternura, siempre fue eso, el patrón. Procedía a su antojo con peones, puesteros,  mujeres y animales.

Me sacó de mi casa a los dieciséis  años. Con un solo propósito, que  le diera un hijo. Buscó carne joven, nunca me hizo el amor, solo  me poseía como algo de su propiedad. Como se arranca una fruta de un árbol y sin preguntarle,  uno  la come, así procedía, yo era una cosa suya.
Si al menos hubiera tenido un poco de ternura, mi vida y la suya serían diferentes, pero él nunca olvidaba que era el patrón, sólo sabía exigir y castigar.
 Siempre fui  chúcara y a su lado me volví más arisca aún. Almacené  rencor, un rencor  oscuro que crecía en mí, era una masa infecta de insultos, de llantos acumulados, de cansancio por cada noche en la que me tomaba como si yo fuera un animal.  

Pero mi vientre se le negaba, recién al final del tercer  año, quedé embarazada y ya para entonces había juntado demasiado odio, hasta con ese ser que crecía en mi vientre por  voluntad del patrón. No era mío, era de él y sería igual, bruto  y prepotente, su padre lo iba a criar y lo haría igual: soberbio y mala persona.
Pero un día todo cambió.
Un  accidente partió en dos al patrón.  Un toro pinto llegó de atrás y levantó su cuerpo flaco con una furia que retumbó en el aire. Ese toro cargo en sus cuernos todo mi odio, no fue el animal, no, fui yo hecha bestia, yo convertida en masa emponzoñada que se transformo en viento y lo levantó en el aire y lo  dejo caer sobre el alambre de púas. Nunca más me iba a tocar.
Y después de eso preparé lentamente mi venganza, ahora era la mujer del patrón y todos me obedecían. Fui despidiendo, uno a uno a los peones de la estancia, fuimos quedando  solos, él,  yo y el crío que hinchaba mi vientre.

Nació un varón. Lo parí sola, igual que los animales del campo tienen sus crías, así corté el cordón,  limpié al chico y  lo dejé a mi lado hasta que las fuerzas volvieron a mis piernas. El patrón esperaba a su hijo, se lo entregué en los brazos. Un brillo raro, mezcla de felicidad y temor le cruzó por los ojos, creo que presintió  algo.
No me importó ni él ni su hijo Era suyo para eso me había sacado de mi rancho, para eso me había partido cada noche tumbándome sobre la cama como a un animal maneado. Ya estaba cumplida. ¿Quería un hijo? Ahí estaba el hijo.
Cerré  con llave y me fui.






21 comentarios:

AMBAR dijo...

Una historia espeluznante, veía venir otro final, pero su rencor y su odio llego mucho más lejos y con más fuerza, que la inocencia del recien nacido.
Es un triste y amargo relato.
Un abrazo.
Ambar

Maria Rosa dijo...


Es un relato baado en un cuento, no quise cambiar el final, simplemente contar la historia desde los ojos de Paula, la protagonista.
Es una historia cruel, como a veces lo es vida misma.

mariarosa

Mari-Pi-R dijo...

Muy duro, pero real, ya que de ellos han habido tantos casos en todas las épocas de la vida disfrazas con mas o menos crueldad.
Un abrazo.

Gladys dijo...

Que triste pero las personas cuando sufren demasiado se vuelven insensibles y vengativas aunque la criatura no tenía culpa alguna terminó pagando, los pecados ajenos un cuento muy triste y dramático, creo que hoy en día ninguna jovencita se dejaría intimidar por ningún patrón, muy reflexivo cuento amiga.

Un abrazo feliz fin de semana preciosa.

Rafael dijo...

Triste y dolorosa historia.
Un abrazo.

Mª Jesús Muñoz dijo...

María Rosa has tenido un gran temple y fortaleza para escribir este relato, amiga...Cuántas mujeres han aguantado a lo largo de la historia el yugo y la prepotencia masculina.
Mi felicitación por tu maestría, tu entereza y creatividad.
Mi abrazo y mi cariño, amiga.
M.Jesús

maria del carmen nazer dijo...

Un trabajo impecable María Rosa.Eres muy valiente para crearlo.
Has bordado magistralmente una historia dolorosa y difícil.
Felicitaciones.
Bello domingo !
Mil besos

Mirella S. dijo...

Me gusta mucho la historia desde la perspectiva de la protagonista, se hace más perceptible el odio que va acumulando y cómo lleva a cabo la venganza.
Leí hace tiempo el cuento de Abelardo y me impactó la crudeza y su forma tan impecable de narrar. Tabién hicieron una película, que me pareció mediocre y que no transmitía toda la fuerza del texto.
Muy bueno, Mariarosa.
Besos.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Leí el cuento, así que sabía para donde iba a ir. Las crueldades despiertan odios, que a veces terminan en venganzas que sufren inocentes.
Una interesante glosa.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

El alma humana, en un gótico excelente, no predecible en su nudo y desenlace, al menos en el final que un o presumía. Grato leerte. Carlos

Pluma Roja dijo...

Tremendo cierre.

Felicitaciones por este cuento. Es uno de los que más me ha gustado tuyo.

Saludos María Rosa.

Abuela Ciber dijo...

Cuantos casos asi
Te estremece
Cariños

TIGUAZ dijo...

Los finales casi nunca son acordes a lo que diseña el lector, en este caso tampoco concuerda con la realidad que suponía. De cualquiera de los modos, es genial. Te deseo una muy buena semana. Desde Galicia mi cariño.

ReltiH dijo...

UFFFFFFFFFF UN FINAL MUY ÁCIDO!! GENIAL RELATO.
ABRAZOS

Rosana Marti dijo...

Un cuento triste pero la realidad pura y dura. Un final que se te pone el cuerpo mal de todo lo acontecido.

Un abrazo y mi cariño.

María Alfano dijo...


Muy buen cuento de Abelardo Castillo y me gustó el ángulo desarrollado.

saludos

Taty Cascada dijo...

Inspirarse en un grande siempre nos acerca y nos enseña. Se aprende...Tu relato crudo y verdadero se hace carne en todo aquel que lo lee, porque se aprecia que lo escribiste con el alma. Felicito tu entrega. Muy bueno.
Abrazos María Rosa.

MaRía [PieL] dijo...

No conozco el cuento del cual emergen las raíces del tuyo María Rosa ( pero lo buscaré eso seguro)
Una historia triste y dura , la tristeza y la impotencia muchas veces se ciñen tanto al alma que la vuelven oscura y hasta cruel , dura la vida que hace que el odio sea la bandera y la meta la venganza

Magistral como siempre querida amiga

Un abrazo grande para vos .. desde esta orilla cercana en letras :-)

el oso dijo...

Así es el dolor causado desde afuera. Un retrato perfecto.
Bellísimo y terrible.
Besos

Anónimo dijo...

Excelente relato,...un jalón más en la interesantísima producción. Una forma impecable de descripciòn y de narrar un situaciòn personal terrible. Repito.."excelente relato.." Juan Angel Pettá

Magdeli Valdés dijo...

Yo pensé que se iba a ir cortada con el infame...

muchas han sido por siglos mancilladas de esa manera
por eso el odio...
lamentablemente en muchas partes del mundo eso sigue siendo una realidad...

Una abuela especial.

Pintura de Jorge Frasca, argentino, pintor contemporáneo. Miraba a su abuela, ir y venir por el patio de tierra y dándole de co...